
Mueren más de 60 orangutanes por una inundación en Indonesia
En el corazón de la isla de Sumatra sobrevive una especie prácticamente desconocida fuera de los círculos científicos: el orangután de Tapanuli. Su existencia se limita a un pequeño rincón de selva montañosa en Indonesia, donde menos de 800 ejemplares luchan por persistir.
Identificado recién en 2017 como especie independiente, este gran simio representa hoy el linaje más amenazado de los primates y enfrenta una presión constante por la pérdida de hábitat, la fragmentación de la selva y el avance de la actividad humana.
A diferencia de otros orangutanes, los Tapanuli han quedado aislados en una franja de bosque fragmentado, desplazados de sus áreas naturales por la tala, la agricultura y megaproyectos como la construcción de una represa hidroeléctrica.
El aislamiento y la reducción de su territorio no son las únicas amenazas en Indonesia. La presión humana se combina con el riesgo de caza furtiva y el tráfico de crías, problemas que afectan a todas las especies de orangutanes de la región. La tasa de reproducción, muy baja en estos simios —una cría cada varios años—, dificulta cualquier recuperación poblacional ante cada pérdida.
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Evento extremo en Indonesia
Y ahora un evento extremo en Indonesia se sumó a esta lista de peligros: una tormenta e inundaciones masivas provocaron la muerte de aproximadamente el 10% de la población de orangutanes de Tapanuli.
La situación ilustra el nivel de vulnerabilidad de una especie que, pese a su importancia ecológica y científica, podría desaparecer en cuestión de años si no se refuerzan las medidas de conservación.
El orangután de Tapanuli habita exclusivamente en el ecosistema de Batang Toru, una franja de bosque en el norte de Sumatra, Indonesia.
Según datos de la New England Primate Conservancy, su población total en estado salvaje no supera los 800 ejemplares. Esta cifra lo sitúa no solo como el gran simio más escaso de la Tierra, sino también como una de las especies más amenazadas. Su descubrimiento marcó un hito: es el primer gran primate identificado en más de un siglo. La especie se distingue por su pelaje espeso y rizado, una cara más plana y pequeña, y peculiaridades genéticas que lo separan de sus parientes de Sumatra y Borneo.
La mayor parte de estos primates vive en fragmentos de selva montañosa, lejos de los valles y llanuras fértiles que ocuparon durante miles de años. La presión humana los desplazó a zonas menos favorables, un exilio ecológico forzado por el avance de la agricultura, la tala y, más recientemente, la construcción de una central hidroeléctrica en Indonesia.
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