Niño casi cae de un cuarto piso mientras que el padre jugaba Pokémon Go

Desde el lanzamiento del videojuego de realidad aumentada, Pokémon Go, se han presentado diversos accidentes en todo el mundo, debido a que quienes lo juegan no pueden despegar la mirada de la pantalla.

La culpa no es de los desarrolladores de Niantic y Nintendo sino de los usuarios imprudentes que no miden las consecuencias de estar distraído en un evento importante como cruzar la calle o ir manejando.

El juego fue lanzado en 2016 y para 2017 ya se había reportado al rededor de 29 mil accidentes, según un estudio realizado por la Universidad de Purdue, Indiana, el estudio registró desde personas desaparecidas, accidentes de tránsito, personas ahogadas y hasta invasión de propiedad privada.

En este ocasión, la persona que se encontraba en peligro no fue jugar Pokémon Go si no fue su cuidador el que se encontraba en la aplicación.

Los hechos ocurrieron en París, donde un menor de edad estuvo a punto de caer de un cuarto piso ya que se encontraba solo en su departamento.

El padre del niño había salido a realizar unas compras e inició el juego, lo cual hizo que su regreso se prolongara más de lo esperado, y mientras él se encontraba cazando a las criaturas, su hijo salió al balcón y por poco cae.

Para fortuna del menor, en el lugar se encontraba un joven maliense de nombre Mamoudou Gassama quien aunque no contaba con ninguna protección no dudo en escalar cada piso para poner a salvo al menor.

El joven comentó que escuchó los gritos de las personas y no dudó en actuar, “me acerqué corriendo a ver qué podía hacer. Llegaba hasta el primer balcón así que trepé así de uno a otro; gracias a dios lo pude salvar”.

Tal hazaña llegó hasta los oídos del presidente Emmanuel Macron quien lo llamó héroe y lo invitó al Palacio del Elíseo donde le otorgó un certificado y una medalla de oro por realizar un “acto de coraje y dedicación”, además le prometió la nacionalidad francesa, ya que Gassama es inmigrante, como una forma de gratitud por su acto.

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Sin embargo, aunque el padre dice estar arrepentido el descuido le costará dos años de cárcel y una multa de 30 mil euros, y aunque el niño fue puesto en manos de los servicios sociales regresó con el padre, ya que la madre se encuentra de viaje.

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