
Pentágono y el espionaje israelí: tensión entre aliados en pleno conflicto con Irán
Reportes indican que Washington elevó a Israel a su categoría interna más alta de amenaza de inteligencia, aunque ambos gobiernos desmienten las acusaciones.
Una serie de reportes de medios internacionales ha puesto en el centro del debate la relación de inteligencia entre Estados Unidos e Israel, dos de los aliados estratégicos más cercanos en el escenario geopolítico global. De acuerdo con esas informaciones, el Pentágono habría reclasificado las actividades de espionaje israelí en suelo estadounidense, elevándolas a la categoría interna de mayor amenaza. Tanto Washington como Jerusalén han negado las acusaciones de forma categórica.
El asunto adquiere mayor peso en un contexto de tensiones diplomáticas vinculadas al conflicto en Irán y a las diferencias que, según analistas, existen entre el presidente Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu respecto al ritmo y las condiciones del alto al fuego.
Expertos en inteligencia señalan que el espionaje mutuo entre países aliados no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de este par de naciones. Históricamente, se han documentado casos concretos de actividades de inteligencia israelíes en territorio estadounidense. El más conocido es el de Jonathan Pollard, oficial de la Marina de Estados Unidos condenado en 1987 a cadena perpetua por transmitir información clasificada a una agencia israelí. Pollard fue liberado en 2015 y, cuando viajó a Israel en 2020, fue recibido personalmente por Netanyahu, un gesto que generó malestar en círculos políticos estadounidenses.
Otro episodio relevante ocurrió en 2004, cuando un analista del Departamento de Defensa fue condenado por filtrar información clasificada sobre la política de Washington hacia Irán, presuntamente a través de una organización de presión proisraelí. Israel y dicha organización niegan cualquier vínculo con el caso.
Por su parte, las revelaciones del excontratista Edward Snowden en 2013 pusieron en evidencia que la inteligencia estadounidense también vigilaba a líderes de países aliados, incluyendo a la entonces canciller alemana Angela Merkel y a varios presidentes franceses. Un documento filtrado en ese mismo escándalo indicaba que, desde 2008, una evaluación oficial ya ubicaba al servicio de inteligencia israelí entre los más activos contra intereses estadounidenses.
Analistas consultados por medios internacionales consideran que la filtración actual podría no ser accidental, sino parte de una estrategia de presión diplomática de la Casa Blanca hacia Israel en el marco de las negociaciones con Irán y la búsqueda de una estabilización regional antes de las elecciones de mitad de mandato en noviembre.
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Fuente: DW Español


