Cohete de fuego vertical despegando desde una plataforma de lanzamiento rodeada de humo y bosque, en una fotografía en blanco y negro.
Imagen ilustrativa · Foto: DesconocidoUnknown / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0 de)

Polonia 1944: la resistencia rescató piezas del cohete V2 de Hitler

En el verano de 1944, agentes aliados y la resistencia polaca sacaron de forma clandestina componentes del llamado "arma milagrosa" nazi y los ocultaron en el apartamento de un oficial alemán.

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Lumenia Díaz·

Nota elaborada con inteligencia artificial.

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El cohete V2, presentado por la propaganda nazi como un "arma milagrosa", fue objeto en 1944 de una de las operaciones encubiertas más audaces de la Segunda Guerra Mundial. Partes del artefacto fueron sacadas en secreto de Polonia con destino a Reino Unido, según recordó la BBC con material de archivo de un documental de 1977.

Blizna, el campo de pruebas escondido en el bosque

El 6 de agosto de 1944, el Ejército Rojo de la Unión Soviética llegó a la aldea de Blizna, al noroeste de Rzeszów, y la liberó de la ocupación nazi. A simple vista era un asentamiento rural sin gran valor militar, pero los cráteres en el bosque, los restos metálicos y las falsas casas de campo revelaban su verdadero uso.

Allí se probaba el V2, nombre abreviado de Vergeltungswaffe 2 (Arma de Venganza 2), considerado la primera arma balística moderna. Diseñado por el ingeniero Wernher von Braun, alcanzaba unos 280 kilómetros y cargaba una ojiva de una tonelada. Su velocidad supersónica y su altura de vuelo permitían que explotara sin aviso.

Los nazis comenzaron a desarrollarlo en 1936. La inteligencia británica supo del proyecto a inicios de 1943, de acuerdo con el jefe de Inteligencia Científica Aérea, R.V. Jones. Un agente, ingeniero químico danés, le informó en diciembre de 1942 sobre pruebas de una nueva arma en la costa del Báltico.

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Ese mismo año, dos generales alemanes capturados conversaron en una sala con micrófonos ocultos y dejaron ver que los cohetes llevaban retraso. Los británicos localizaron el centro de investigación de Peenemünde y lo bombardearon en agosto de 1943. Después, los nazis trasladaron las pruebas a Blizna, unos 240 kilómetros al sur de Varsovia, un sitio que visitaron Hitler y Heinrich Himmler.

De un pantano del río Bug al apartamento de un oficial

Las pruebas tenían una falla: la mayoría de los cohetes se desintegraba en pleno vuelo antes de llegar a su blanco, a unos 320 kilómetros, cerca del río Bug. Una unidad alemana recogía los restos para que los científicos los estudiaran, mientras la resistencia polaca buscaba adelantarse.

En mayo de 1944 cayó un V2 relativamente intacto en las orillas pantanosas del Bug. Los habitantes lo cubrieron con juncos y avisaron al teniente Tadeusz Jakobski, líder de la resistencia. Según su testimonio, los alemanes dejaron de buscarlo tras unos días y un equipo de expertos llegó desde Varsovia para desmontarlo.

Las piezas se guardaron en sacos bajo vegetales y viajaron en carretas por caminos rurales hasta la capital, con partisanos armados vigilando desde los bosques. Pese a los controles, los fragmentos entraron a Varsovia.

Para analizar los componentes electrónicos participó el físico Janusz Groszkowski. Ante el riesgo de que la Gestapo registrara su laboratorio universitario, la resistencia optó por un apartamento particular: el de un oficial alemán que no sospechaba nada. Por la noche, las unidades electrónicas se guardaban en una de las maletas del propio oficial.

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Fuente: BBC Mundo

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