Evitarían problemas de sequías

Prueban mecanismo de geoingeniería para prevenir los daños del fenómeno de "El Niño"

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Joiner Martínez·
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La Organización Meteorológica Mundial (OMM), cuya secretaria general es la científica argentina Celeste Saulo, advirtió que el fenómeno de El Niño ya está presente y se intensificará hacia un episodio fuerte entre julio y septiembre, con riesgo de olas de calor, sequías y lluvias intensas en todo el mundo.

Una nueva investigación llegó con una propuesta que abre un debate científico y ético sin precedentes: las simulaciones sugieren que aclarar artificialmente las nubes sobre el Pacífico sur podría debilitar ese mismo fenómeno antes de que cause sus peores estragos.

La técnica propuesta se llama aclaramiento de nubes marinas y consiste en inyectar aerosoles, partículas muy pequeñas, en la atmósfera baja para que las nubes reflejen más luz solar y enfríen el océano.

El estudio fue liderado por Jessica Wan, de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, junto con John Fasullo, Nan Rosenbloom y Chih-Chieh Chen, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos, y Katharine Ricke, de la Escuela de Política Global y Estrategia de la Universidad de California en San Diego.

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El Niño-Oscilación del Sur (ENSO, por sus siglas en inglés) ocurre cuando los vientos alisios se debilitan y las aguas del Pacífico oriental se calientan por encima de lo normal.

Eso desata efectos a distancia llamados teleconexiones: alteraciones del clima que golpean regiones muy alejadas, desde sequías en Australia hasta inundaciones en América del Sur. Un solo episodio puede costar billones de dólares a la economía global.

El Centro Nacional de Predicción del Clima de los Estados Unidos alertó el jueves 9 de julio que “existe un 81% de probabilidad de que se presente un El Niño muy fuerte durante el período de octubre a diciembre de 2026″.

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Ningún estudio anterior había evaluado si la geoingeniería solar podía usarse para intervenir directamente sobre El Niño en escala estacional.

Los investigadores partieron de una pista concreta: los aerosoles de los incendios de Australia de 2019-2020 aclararon las nubes del Pacífico sur y contribuyeron a desencadenar una La Niña —el fenómeno opuesto, con enfriamiento de las aguas ecuatoriales— que duró varios años. Si el fuego lo hizo, la pregunta fue si podría hacerse a propósito.

Los investigadores simularon seis estrategias sobre los El Niños de 1997-1998 y 2015-2016, al variar cuándo empezaba y cuánto duraba la intervención.

La más intensa —de junio a febrero— redujo la temperatura del mar en 1,88 grados durante el El Niño de 2015-2016, “prácticamente restaurando condiciones neutras del ENSO al final del pico del evento”, según el equipo científico.

En las simulaciones, el aclaramiento de nubes marinas redujo el calor y las lluvias excesivas en la mayoría de las regiones que El Niño suele golpear.

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