Banderas de Estados Unidos y China ondeando frente a un cielo tormentoso sobre el océano.
Ilustración referencial: Quinta Fuerza

Redes internacionales y mercenarios colombianos sostienen la guerra civil en Sudán

Organizaciones de derechos humanos documentan el papel de Emiratos Árabes Unidos en el conflicto, incluido el presunto reclutamiento de exsoldados colombianos para combatir junto a grupos rebeldes.

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Lumenia Díaz·
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La guerra civil que sacude a Sudán desde 2023 no se libra únicamente en su territorio. Detrás del conflicto entre las Fuerzas Armadas regulares y las milicias rebeldes conocidas como Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) opera una compleja red de apoyos externos que, según organizaciones internacionales de derechos humanos, ha prolongado el enfrentamiento y agravado el sufrimiento de la población civil.

En el plano interno, el líder militar sudanés Abdel Fattah al Burhan ha intentado debilitar a las FAR atrayendo desertores mediante ofrecimientos de amnistía. Dos excomandantes rebeldes de alto rango se pasaron recientemente al bando gubernamental. Sin embargo, Human Rights Watch (HRW) señala que ambos personajes habrían estado presentes durante el asedio a la ciudad de Al Fasher, donde la organización documentó presuntos crímenes de guerra. Para los investigadores de HRW, las amnistías no deben traducirse en impunidad para quienes hayan cometido violaciones graves a los derechos humanos.

El monitor de conflictos ACLED interpreta estas deserciones como posible evidencia de fracturas internas en las FAR, donde las lealtades locales estarían imponiéndose sobre el mando central, lo que generaría disputas violentas dentro de la propia coalición rebelde.

En el frente externo, las acusaciones contra Emiratos Árabes Unidos concentran buena parte de la atención internacional. Fuentes de inteligencia estadounidenses habrían informado al Wall Street Journal que ese país suministró a las FAR armamento diverso, incluidos drones de origen chino. En 2025, Amnistía Internacional publicó evidencia que sugería la reexportación de armas chinas hacia los rebeldes sudaneses con participación emiratí. El gobierno de Emiratos ha rechazado en repetidas ocasiones esas acusaciones, calificándolas de infundadas.

El caso más reciente y detallado lo publicó HRW en un reporte de 83 páginas titulado De Bogotá a Al Fasher. El documento describe cómo cientos de exmilitares colombianos habrían sido reclutados desde 2024 para combatir junto a las FAR en Sudán, a través de una agencia con sede en Colombia vinculada a una empresa de seguridad privada con base en Abu Dabi. La investigación se apoyó en testimonios de contratistas colombianos, análisis de redes sociales y revisión de registros empresariales. Según los expertos, los exsoldados colombianos son valorados por su experiencia en combate y su familiaridad con sistemas de armas de fabricación estadounidense. Emiratos también negó su implicación en este caso.

Pese a la acumulación de reportes de organismos internacionales y medios especializados, ningún estado miembro de la Unión Europea, ni Estados Unidos ni el Reino Unido han señalado públicamente a Emiratos por su presunto papel en el financiamiento de las FAR, de acuerdo con HRW.

Mientras los actores externos sostienen el conflicto desde la distancia, son los civiles sudaneses quienes cargan con las consecuencias más graves: desplazamientos masivos, asesinatos y otras violaciones que misiones investigadoras de la ONU han calificado con características propias de un genocidio.

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Fuente: DW Español

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