La sonda espacial Van Allen A, un satélite de aproximadamente 600 kilogramos desarrollado por la NASA para estudiar la radiación que rodea la Tierra, atravesó la atmósfera sin control y cayó en las Islas Galápagos tras casi 14 años en órbita.
La mayor parte de la estructura metálica sufrió un proceso de desintegración severa al entrar en contacto con las capas gaseosas del planeta. La fricción química generó temperaturas extremas que destruyeron el armazón principal, pero algunos componentes sólidos de alta densidad resistieron el calor y avanzan ahora hacia la superficie.
La Fuerza Espacial de los Estados Unidos monitoreó minuciosamente el trayecto en colaboración directa con los técnicos del Centro Espacial de la NASA para garantizar la seguridad global.
El reingreso comenzó formalmente con un margen de error de 24 horas debido a las variables densidades de la atmósfera superior. Los voceros de la entidad científica explicaron que el riesgo de daño causado a cualquier persona en la Tierra era extremadamente bajo.
La sonda funcionó de manera ininterrumpida hasta su desactivación en 2019, superando con creces el diseño original que solo contemplaba dos años de uso científico.
La NASA supervisa reingreso de satélite
El satélite estudió los cinturones de radiación que rodean al mundo, zonas críticas que actúan como un escudo protector ante las partículas cargadas del Sol y los vientos cósmicos.
La información obtenida por la NASA permitió prever fallas graves en la infraestructura tecnológica y en los sistemas de navegación global que dependen de la estabilidad orbital.
Durante sus siete años de recolección de datos, la misión detectó fenómenos inéditos, como una tercera correa de radiación transitoria que desafió las teorías previas de la astrofísica.
También te puede interesar: Tripulación de Artemis II de la NASA llevará un celular para publicar imágenes y videos desde el espacio
Los modelos científicos indicaron inicialmente que el satélite debía permanecer en el espacio hasta el año 2034, pero la intensa actividad solar reciente aceleró la caída del aparato que llegó al al oeste de las Islas Galápagos.
Mientras tanto, el Van Allen Probe B, unidad gemela del sistema, mantiene su posición actual y su reingreso ocurrirá después de 2030.
Asimismo, la Fuerza Espacial de Estados Unidos había calculado que la sonda espacial Van Allen A reingresaría a la atmósfera durante esta jornada, y en cuanto a su peligrosidad de impactar con la Tierra, se anticipó que no debía provocar daños en el planeta porque se desintegraría, aunque la NASA mencionó que “algunos componentes sobrevivirían”.
Con información de: El Tiempo

