
Advierten que política energética de México tensiona compromisos del T-MEC ante revisión de 2026
Un informe del Inter-American Dialogue y la consultora GEP alerta que las divergencias en materia energética podrían fragmentar las cadenas de suministro en América del Norte.
La política energética de México enfrenta una colisión directa con los compromisos de inversión y no discriminación establecidos en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), lo que pone en riesgo la competitividad de la región en su conjunto. Así lo advierte un informe elaborado de manera conjunta por el Programa de México del Inter-American Dialogue y la consultora mexicana Grupo Estrategia Política.
El documento, titulado USMCA Energy Commitments: Executive Report and 2026 Review Outlook, fue publicado de cara a la revisión del tratado comercial que arranca próximamente. Los autores describen ese proceso como una "oportunidad de alto riesgo" para definir si los tres países operarán como un mercado energético unificado o si las diferencias de enfoque terminarán por fragmentar las cadenas de suministro que sostienen al nearshoring.
Entre los principales cuellos de botella identificados, el informe señala que la red eléctrica mexicana resulta insuficiente para el 91 por ciento de las zonas industriales del noreste del país, y que México mantiene una dependencia estructural de aproximadamente 75 por ciento del gas natural proveniente de Texas. Frente a este panorama, el reporte sostiene que la electricidad debería ser tratada como un pilar de la competitividad norteamericana y no únicamente como un asunto de política interna, por lo que propone activar mecanismos de planeación trilateral para evitar que proyectos de inversión migren hacia otros destinos de la región.
En materia de minerales críticos, el informe destaca la necesidad de que América del Norte construya un ecosistema que vaya "del mineral a la manufactura", con el objetivo de reducir la dependencia de China, país del que proviene entre 67 y 70 por ciento del consumo estadounidense de tierras raras. Para ello, se recomienda incorporar al T-MEC un capítulo o anexo específico que garantice el suministro confiable de materiales como el cobre y el litio.
El documento también cuestiona la reforma de 2025 que eliminó los reguladores independientes del sector energético y concentró el control en la Secretaría de Energía, señalando que esos cambios comprometen las protecciones del tratado en materia de seguridad jurídica para los inversionistas. Asimismo, advierte que la reforma judicial generó preocupación respecto a la independencia de los tribunales, instancia clave para la resolución de controversias en el sector.
Como conclusión, el reporte llama a los tres socios comerciales a aprovechar la revisión del T-MEC para construir una arquitectura energética norteamericana más segura, competitiva y capaz de resistir perturbaciones en los mercados globales.
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Fuente: Luces del Siglo


