
Síndrome de Munchausen: madre enfermó a su hija 14 años
Nina Blom fue víctima de maltrato encubierto como enfermedad durante su infancia en los Países Bajos.
Durante 14 años, una niña holandesa llamada Nina Blom fue llevada repetidamente a hospitales, sometida a exámenes dolorosos y obligada a usar silla de ruedas, sin que ningún médico pudiera encontrar una enfermedad real. La razón detrás de su sufrimiento era su propia madre, quien le fabricaba y exageraba síntomas deliberadamente. Se trata de un caso documentado de síndrome de Munchausen por poderes, una forma de maltrato infantil que sigue siendo poco comprendida.
Una infancia entre hospitales y mentiras
Nina creció en los Países Bajos durante las décadas de 1970 y 1980. Era, según sus propias palabras, una niña alegre a la que le gustaba cantar, bailar y jugar con su hermana. Sin embargo, a partir de los ocho años su vida cambió radicalmente cuando su madre comenzó a insistir en que padecía graves enfermedades.
La mujer la llevó al hospital en al menos 16 ocasiones en pocos años. Ahí, los médicos realizaban estudios —incluyendo procedimientos tan invasivos como biopsias de médula ósea— sin encontrar nada que justificara el cuadro clínico. Cuando los médicos le daban de alta, la madre exigía regresar y presionaba a la niña para que dijera que le dolía el estómago o que tenía molestias musculares.
En casa, el control era absoluto. Nina fue sacada de la escuela, su cama fue trasladada a la sala y se le prohibió dormir en su habitación. Cuando manifestaba alegría o disfrutaba de algo —como escuchar música o tejer—, su madre se lo quitaba o la castigaba. En una ocasión le vendó los brazos con tanta fuerza que perdió sensibilidad en las manos.
El maltrato encubierto como cuidado médico
El síndrome de Munchausen por poderes, también conocido como enfermedad fabricada o inducida, es una forma de abuso en la que el cuidador —generalmente uno de los padres— provoca o exagera síntomas en el menor. Las causas exactas de este comportamiento no están del todo esclarecidas por la comunidad científica.
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En el caso de Nina, fue un médico perspicaz quien logró reconstruir su historia clínica y detectar el patrón detrás de las visitas. El padre, aunque en ocasiones dudó de lo que ocurría, no tomó medidas para proteger a la niña.
Nina pasó tiempo en una clínica de rehabilitación donde recibió fisioterapia y aprendió a caminar nuevamente. Ese periodo fue el primero en el que comenzó a recuperar cierta estabilidad emocional.
Ya en la adultez, Blom convirtió su experiencia en testimonio público. Publicó un libro titulado Eres un niño horrible y su historia inspiró una novela gráfica para jóvenes llamada Vas a morir, escrita junto a Margreet de Heer, con el objetivo de visibilizar este tipo de abuso que con frecuencia pasa desapercibido durante años.
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Fuente: BBC Mundo


