Parche de misión Artemis II mostrando la Tierra, la Luna y los nombres de los astronautas Koch y Hansen.
Imagen ilustrativa · Foto: Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio / Wikimedia Commons (Public domain)

Artemis II: cooperación europea fue clave en la misión lunar

La tripulación visitó Bremen para reconocer el aporte de Airbus en la construcción del Módulo de Servicio Europeo que los mantuvo con vida.

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Lumenia Díaz·
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El éxito de la misión Artemis II no fue obra exclusiva de la NASA. Una parte fundamental de esta historia se escribió en Bremen, ciudad del norte de Alemania, donde la empresa Airbus construyó el Módulo de Servicio Europeo (ESM), componente central de la nave que garantizó el suministro de energía, oxígeno, agua y propulsión durante el vuelo.

Los cuatro astronautas —Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen— regresaron a esas instalaciones para agradecer al equipo técnico que hizo posible su travesía. Wiseman reconoció que el ESM «funcionó a la perfección» y subrayó que fue, en términos prácticos, lo que los mantuvo con vida a lo largo de los nueve días que duró la misión.

Un vuelo histórico alrededor de la Luna

La misión despegó el 1 de abril de 2026 desde Cabo Cañaveral, en el estado de Florida, y culminó el 10 de ese mismo mes con el amerizaje de la cápsula Orion en el océano Pacífico, frente a las costas del estado de California. Fue el primer vuelo tripulado en más de cinco décadas en orbitar la Luna y estableció una nueva marca como la distancia más lejana de la Tierra que ha alcanzado un ser humano.

Desde esa perspectiva, la astronauta Koch relató cómo su visión del planeta cambió radicalmente. Mientras que en misiones anteriores en la Estación Espacial Internacional percibió la Tierra como algo frágil, esta vez la describió como «una poderosa balsa salvavidas» y «el único lugar al que todos podemos llamar hogar». Wiseman, por su parte, recordó haber divisado desde la nave regiones tan distantes entre sí como el estrecho de Gibraltar, Brasil, Argentina y la Antártida.

Diversidad, trabajo en equipo y el papel de América Latina

Uno de los mensajes más repetidos por la tripulación fue el valor de la cooperación y la diversidad. Koch señaló que los avances colectivos se producen cuando se acepta a cualquier persona dispuesta a trabajar con dedicación, sin importar su género u origen. Glover añadió que lo extraordinario de la misión fue precisamente ese trabajo en equipo entre personas de distintos perfiles, incluido el numeroso grupo internacional que operó en tierra.

La ministra federal alemana de Investigación, Tecnología y Espacio, Dorothee Bär, coincidió con esa visión al destacar que la misión demostró que la cooperación transatlántica permite alcanzar metas que ningún país lograría de forma aislada.

En ese contexto, el director general de la Agencia Espacial Alemana (DLR), Walther Pelzer, mencionó que América Latina también tiene un lugar en la exploración espacial. Brasil es el principal socio latinoamericano del DLR, especialmente en el área de cohetes sonda, con motores fabricados en ese país para experimentos de microgravedad. Con Chile, en tanto, existe una estrecha colaboración en astronomía a través de los observatorios instalados en el desierto de Atacama, donde las condiciones climáticas ofrecen algunos de los cielos más despejados del planeta.

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Fuente: DW Español

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