
NASA comienza a armar megacohete de la nueva misión Artemis III
La NASA inició el ensamblaje del cohete que será utilizado en la misión Artemis III, un paso clave dentro de su programa para regresar astronautas a la Luna.
La NASA inició el ensamblaje del cohete que será utilizado en la misión Artemis III, un paso clave dentro de su programa para regresar astronautas a la Luna.
Este coloso de 64 metros de altura representa la columna vertebral de la misión Artemis III, la ambiciosa expedición programada para el año 2027.
Técnicos e ingenieros en el Centro Espacial Kennedy inician ahora el ensamblaje de esta estructura, la más potente que ha construido la agencia en su historia reciente.
Los propulsores sólidos, fabricados por Northrop Grumman, ya descansan en las instalaciones tras un largo viaje en tren desde Utah para aportar el empuje necesario durante el despegue.
Cada pieza del rompecabezas logístico se alinea para devolver a la humanidad a las proximidades del satélite terrestre bajo la dirección de la NASA.
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El éxito de la misión Artemis II, que orbitó la Luna y regresó a la Tierra el pasado abril, cimenta el camino para este nuevo capítulo.
La cápsula Orión, protagonista de aquel hito histórico, también regresó al centro espacial para someterse a un análisis exhaustivo de sus componentes y su escudo térmico.
La NASA integra cohetes de nueva generación
Los expertos extraen datos críticos y cargas útiles para perfeccionar los sistemas de soporte vital antes de lanzar nuevamente a una tripulación hacia la órbita lunar.
Este proceso de aprendizaje continuo permite a los especialistas ajustar los protocolos de seguridad y eficiencia operativa. La meta de establecer una presencia sostenida en el espacio profundo guía cada decisión técnica de la NASA.
Artemis III introduce un cambio de estrategia fundamental al enfocarse en maniobras de acoplamiento y encuentros en la órbita terrestre.
Originalmente, el plan contemplaba un alunizaje inmediato, pero los directivos rediseñaron la misión para probar la interoperabilidad entre la cápsula Orión y naves comerciales.
Este paso resulta esencial para validar las capacidades de transporte antes de intentar descensos tripulados a la superficie lunar en misiones posteriores.
La agencia busca consolidar una infraestructura robusta que permita operaciones regulares y seguras más allá de la órbita baja. La colaboración con socios industriales fortalece la visión a largo plazo de la NASA.
El administrador Jared Isaacman confirmó recientemente que las empresas SpaceX y Blue Origin deben demostrar la viabilidad de sus módulos de aterrizaje para finales de 2027.
Tanto la nave Starship como el módulo Blue Moon requieren superar pruebas de transferencia de combustible criogénico y acoplamiento automático en el espacio.
La agencia exige que ambos proveedores realicen aterrizajes no tripulados exitosos antes de autorizar el transporte de astronautas hacia el polo sur lunar.
Este enfoque dual garantiza que el programa cuente con alternativas tecnológicas fiables frente a cualquier eventualidad técnica. La seguridad de la tripulación permanece como la prioridad absoluta para la NASA.
Con información de: Infobae
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