Sistema Solar con el Sol y los ocho planetas alineados en orden desde el centro hacia el espacio exterior

Astrónomos revelan qué ocurrirá cuando muera el Sol

Científicos creían que todo quedaba destruido en el momento en que el Sol pasaba a su fase final. Ahora, afirman que el sistema puede seguir activo.

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Víctor Eduardo García·
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Astrónomos han presentado un nuevo estudio que cambia la forma en que se entiende el final del sistema estelar. El trabajo analiza qué ocurrirá cuando muera el Sol y aporta una visión distinta a la que se tenía hasta ahora.

La investigación se basa en observaciones del telescopio espacial James Webb y en el estudio de un planeta que orbita una enana blanca, es decir, el núcleo que queda cuando una estrella como el Sol agota su energía.

A partir de estos datos, los científicos reconstruyeron procesos que podrían repetirse en el futuro. Durante años se pensó que el final del Sol implicaría la desaparición total del sistema planetario.

La idea más extendida era simple: cuando agote su combustible, se convertirá en una gigante roja que absorberá los planetas más cercanos y dejará un entorno sin estructuras estables.

Sin embargo, este nuevo estudio plantea un escenario más amplio y con posibilidades de supervivencia para algunos mundos.

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El Sol, dentro de unos 5 mil millones de años, pasará por una fase de expansión. En ese proceso, Mercurio y Venus quedarían destruidos.

La Tierra podría quedar dentro del alcance de esa transformación. Después de esa etapa, el cuerpo celeste perderá sus capas externas y quedará solo su núcleo, conocido como enana blanca.

El trabajo científico indica que no todo termina ahí. Algunos planetas más alejados podrían mantenerse en órbita alrededor del Sol incluso después de su muerte.

La muerte del Sol no es un final absoluto

Este hallazgo se apoya en el caso de un planeta gigante que orbita una enana blanca a gran velocidad y a una distancia extremadamente cercana.

Ese planeta ha permitido entender mejor cómo evoluciona un sistema después de la muerte de una estrella como el Sol.

Los datos sugieren que los planetas pueden cambiar de órbita mucho tiempo después de la transformación en enana blanca.

Esto modifica la idea de un final inmediato y cerrado. Antes se creía que todo quedaba destruido en el momento en que pasaba a su fase final.

Ahora, la evidencia muestra que el sistema puede seguir activo durante miles de millones de años más. Los gigantes gaseosos, en particular, tendrían opciones de supervivencia bajo ciertas condiciones.

El estudio también analiza la temperatura del planeta observado y su composición atmosférica. Estos elementos permiten reconstruir su historia y entender cómo interactúa con la enana blanca del sistema.

En conjunto, la investigación sugiere que la muerte del Sol no es un final absoluto. Es más bien una transición hacia otra etapa, donde aún pueden producirse cambios en los cuerpos que lo rodean.

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Vía: El País

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