Don Jesús

Rocío Martínez Preciado

Una mañana nublada y fría Don Jesús se levantó de su cama, esa cama que era hecha de cartones tirada en la banqueta y su cuarto, era la calle, una cama que era muy diferente a la de muchas personas, una cama muy poco común, su techo era el cielo, su casa la ciudad.

En su rostro reflejaba el rostro de todos los hombres, de todas las mujeres, no tenia edad, ni forma definida. Bien podía ser el rostro de un adolescente, de un anciano  o hasta de un niño.

En él se mostraban todos los sufrimientos del mundo, las culpas, los miedos, las angustias y los remordimientos de aquellos que le recordaban todo lo que había hecho a lo largo de su existencia y más aun, todo lo que había dejado de hacer, en aras de la comodidad, la evasión y el miedo.

Don Jesús, el señor de las bolsas de plástico (así lo llamaban en la ciudad) siempre cubierto día y noche por bolsas negras de plástico, esa era su ropa. Muy humilde pelo largo, barba, callado no hablaba sucio y su olor era fuerte a orín.

Era un hombre como cualquiera, un perfecto desconocido para el mundo: Aún cuando el mundo entero vivía aprisionado dentro de él. Tenía una familia, una historia o más bien quizá muchas historias que contar.

Pero eran tantas y tantas las formas en las que había disfrazado su identidad, tanto los rostros y las máscaras con las que había maquillado su miedo, su inseguridad; tantas las mentiras con las que había tratado de ocultar sus fallas y sus errores; y tantas otras con las que había tratado de inventar el personaje que deseaba ser, olvidándose de lo que en realidad era él.

Don Jesús “El señor de las bolsas de plástico” así era su caminar diario deambulando por la ciudad, era conocido por todos en Irapuato. Ayer 1 de Diciembre 2018, al despertar, mi primer noticia fue enterarme de que don Jesús “El señor de las bolsas de plástico ” había sido atropellado por un autobús de pasajeros y había muerto.

Hoy todos en la ciudad hablan de él, que era un señor que nunca recibía dinero, sólo comida cuando caminaba por la calle, y que ninguna persona se compadecía de él.

Me vino a la mente las palabras del Papa Francisco, donde habla sobre no poder amar a dos reyes, a Dios y a la riqueza, y Don Jesús al no recibir dinero al tener su historia de vida dentro de su silencio.

Fue más fuerte el amor a su rey Dios, y al mismo tiempo, su figura significa tanto la espiritualidad en este mes en que el renacer, el amor al prójimo, el nacimiento interior de cada uno de nosotros, tal cual ese niño Jesús que nació en un humilde pesebre, en el frió, en la pobreza.

Hoy 1 de Diciembre, ya no está con nosotros don Jesús , el está en el reino de Dios.

Personas como don Jesús son ángeles que Dios nos envía con un mensaje y muchas de las veces pasamos desapercibidos y ciegos para entenderlos, ¿Por qué esperar a que sucedan los hechos lamentables de que alguien pierda la vida? Para decir “hubiera hecho algo por ese señor”. Yo leía las notas publicas de varias personas y sus comentarios eran como estos:

“Desafortunadamente tiene que pasar esto para ser reflexionar como sociedad, unos tienen mucho y otros no tienen nada”

“Amen don Jesús: Nunca te ayude pero espero que Dios te tenga con él”.

Reflexionando ante el comentario que decía “Nunca te ayude”, me dí cuenta que era un gran crecimiento como persona reconocer una falta.

Yo pienso y creo en la fe que mi Dios me inspira; que si todos reconociéramos nuestra debilidad como falta de respeto y amor al prójimo ¡Todo podrá cambiar!, nuestro mundo será un mundo mejor ¡Todos necesitamos de todos!

Este Diciembre cerca de la navidad, murió un hombre sencillo, humilde, abandonado por él mismo y la sociedad, ese señor don Jesús, “el señor de las bolsas de plástico” que esas eran sus vestimentas, ese señor llevaba el nombre del rey de reyes Jesús.

Tomemos su mensaje que Dios nos envió con él y este mes en que celebramos posadas comiendo dulces, ponches calientes, pavo; tomemos y celebremos la humildad interior en cada uno de nosotros y compartamos como esos aguinaldos de las posadas nuestra comida. Nuestra bondad y dulzura a la persona que encontremos en nuestro caminar, no importa lo conozcamos o no.

Se llama nuestro hermano y vivimos en la misma casa, el mundo y bajo un mismo techo el cielo.

Don Jesús “el señor de los bolsas”. Dios te Bendice.

 

Rocío Martínez Preciado

Presidenta

LOS PLANES DE ALONSO AC

Cel. 4626058359

Correo: rociomartinezpreciado@hotmail.com

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