Marisol

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Rocío Martínez Preciado

Marisol, su nombre compuesto por dos regalos de Dios, el mar y el sol, una joven madre de luz quien padecía de lupus y de un tumor; sus dos hijos, Ronaldhiño Michel de 12 años y Abril Nahomy de 7 años.

La conocí creo hace dos años cuando fui al hospital a visitarla, al entrar a esa habitación percibí a una mujer valiente, retadora a la vida, ante la adversidad de su enfermedad. Sus 2 hijos rodeándola y qué decir de Joel su esposo, atento a toda indicación de los doctores llevándola e internándola cada que ella se debilitaba a hospitales privados donde deseaba la atendieran mejor, y no porque le sobrara dinero, lo que le sobraba era amor para darle de tanto que la amaba.

Marisol estando en su casa hace unos días, le envié mensaje solicitando si me apoyaba con 1 kilo de frijol cosido para una comida de inmigrantes que pasarían por la ciudad.

Su respuesta fue… -¡Sí señora, se los llevamos a su casa!- Es inmensamente valioso cuando alguien como Marisol que aún estando débil me respondiera con un “” tan fuerte con la voz de su alma.

Marisol me había dicho casi desde que la conocí: “Señora deseo ayudarla con los niños de cáncer cuando me sienta mejor”. Esta semana fui de nuevo de a visitarla, estaba de nuevo internada, la encontré un poco sedada por un estudio que acababan de hacerle, conectada a un monitor para su frecuencia cardíaca y con una mascarilla de oxigeno.

Mi hija Rocío amiga de Marisol, Ella y yo le pusimos música de ángeles, en ratos le rezaba tratando de calmar un poco su acelerada respiración, recuerdo me acerque y le comencé hablar ella abrió un poco su ojo y vi una lagrima; pero esa lagrima no la sentí de dolor o sufrimiento, la percibí como un: “Me voy, me despido, voy hacia la paz de Dios y María”; como si dijera “hay una grieta en todo, así es como entra la luz.”

Continuaron las horas salida y entrada de doctores, el doctor Serrano me dijo, “Señora  Rocío, Marisol está mal hable con la familia”. Mi corazón levantó la vista a Dios y le dijo “Señor hágase tu voluntad”.

Más tarde llegó otro especialista y en ese momento le entró un paro cardíaco, la rescataron y le dijeron que urgía entubarla, llevarla a terapia intensiva a otro hospital, Joel su esposo, como siempre deseando lo mejor, investigando rápido a donde llevar a su reina; a los 20 minutos llega el sacerdote el padre Agustín a visitarla, pero el padre no iba solo, iba con Dios, porque cuando él oraba Marisol volvió a tener un paro cardíaco y su corazón dejo de latir.

Sólo esperaba a que Dios entrara por ella, Dios fue por Marisol, ya que son pocas las personas hermosas las que se distinguen no sólo por la cara, sino por el Alma.

Joel fue por su hija Abril y la llevó al hospital a despedirse de su mami, para mí fue una presencia del Espíritu Santo tan fuerte en mi vida cuando me pidieron que yo le diera la noticia a la niña de su mami.

Me senté junto a ella y le dije: -Tu mami me encargó que te dijera que te ama, que ya no desea más piquetes, más dolor, más angustias, que ella habló con Dios y le pidió que se la llevara con él, porque deseaba paz. También me pidió te dijera, mi niña, que esa paz desea la tengas tú sabiendo que ella estará ya bien, que luchó mucho ante la enfermedad por el amor de ustedes que eran su escudo, y que tu Abril, que te formaste en su vientre, y llevas su sangre que late en tu corazón, estará siempre a tu lado, estará siempre dentro de ti.

La niña llorando me decía: “mi mamá me da consejos, me ayudaba en la tarea ¡A mi mamá le gusta mucho la navidad ella decoró la casa porque le encanta la navidad!”

A lo que yo le respondí -¿Vez hija? ¿Como Dios ama tanto a tu mami que se la llevó en su época preferida? Mes de fiesta del nacimiento de Jesús, quien quiso que ella esté en el cielo, para desde ahí disfrutara la mejor de las fiestas dando luz al cielo-.

Mi alma, mi corazón, me duele, es imposible ver a una familia lastimada por el desprendimiento de una reina, Marisol, ahora llevada en brazos por un rey llamado Dios.

Hable mucho con Abril le expliqué la transformación de la mariposa y que es semejante a nosotros cuando morimos. Lo más hermoso del alma es que vuela, la lleve esa noche a dormir a casa, en mi cama; sentía la paz de su mami abrazando a su hija en una “sintonía de amor”. Sé que también estaría a donde su otro hijo Ronaldhiño se encontraba, para abrazarlo y decirle en silencio y amor que todo estaría bien.

Al día siguiente lleve Abril al velatorio, más tarde fui por Ronaldhiño y dentro aun de su dolor e impotencia con todo ello, nos dirigimos hacia la capilla donde estaba su mami,y ya en un cuarteto de amor los cuatro papá Joel, Abril, Ronaldhiño y su bella madre, Dios los envolvía con amor del cielo y luz de la virgen.

-Ronald, hijo, tienes 12 años, sé que nunca será fácil, pero como te dije, ella quiso supieras está orgullosa de ti y sabe que serás un gran hombre en la vida, abraza a tu papi, a tu hermana, los tres se necesitan uno del otro y unidos y valientes como lo fue tu mami, sé que saldrán adelante.

Muchas veces nos cuestionamos ¿Por qué, suceden las cosas?, ¿Por qué murió mi mamá? Y te comprendo porque yo era una niña de 13 años de edad cuando murió mi mamá, pero el amor de Dios y María por nosotros, es tan inmenso que nos da la fortaleza y lo que está destinado a suceder encontrara siempre la manera de que suceda.-

Marisol, mi mami bella, eres poderosa, eres triunfadora, eres la esencia de Dios hecha mujer, eres luz, eres vida, eres ternura, eres calor en tiempos de frió, eres alegría, eres amiga, eres madre, eres hermana, eres esposa, eres fortaleza; pero sobretodo, eres la creación más hermosa de Dios.

Dios te creo y a él regresas como la más hermosa obra de arte que él pulió en ti. Marisol doy gracias a Dios por permitir conocerte, gracias a ti porque mis ojos y mi alma, encontraron en tus ojos tu luz de amor.

¡Eso para mí ha sido una hermosa bendición!

Dios por delante

Rocío Martínez Preciado

Los Planes de Alonso AC.

Presidenta

Cel. 4626058359

Correo: [email protected]

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