El agua en el sur de Quintana Roo

El agua en el sur de Quintana Roo

Municipios olvidados al sur de Quintana Roo y la zona maya enfrentan problemas de agua graves mientras los reflectores se centran en la zona norte.

G
Gaby Torres·
30
Compartir
Escuchar nota
0:00 / 0:36
Narración con voz de IA

En Quintana Roo, el agua suele aparecer en la conversación pública cuando algo explota, peculiarmente en Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos e Isla Mujeres. Pero a veces no se habla de lo que pasa en la parte sur, o en la zona maya. 

Una protesta, una fuga enorme, un recibo polémico o un corte prolongado bastan para encender reflectores si se trata de la empresa concesionaria de agua. Pero pocas veces se mira el problema completo.  

Mientras en una parte de Quintana Roo (Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos e Isla Mujeres) cualquier falla se convierte en tema permanente, en los municipios donde la paraestatal rige, parece existir una extraña resignación ante crisis igual o más graves.  

El agua como bandera selectiva

En los últimos días, el sur de Quintana Roo ha vuelto a recordar una realidad incómoda.  

En Felipe Carrillo Puerto, familias completas enfrentaron varios días una severa crisis por falta de agua, mientras las explicaciones oficiales parecían ir siempre un paso atrás de la molestia ciudadana.  

También te puede interesar

Protestas ciudadanas y algunos intereses detrás

No muy lejos de ahí, en Chetumal, vecinos denunciaron fugas sin atender y drenajes colapsados durante semanas.  

Más de un mes, según los reportes de vecinos, observando cómo el problema se vuelve paisaje y la paciencia se convierte en obligación.  

La pregunta no es menor: ¿por qué algunos conflictos relacionados con el agua parecen generar indignación inmediata y otros apenas sobreviven unos días en la conversación?  

Atacan a concesionaria de agua en Quintana Roo  

Cuando la crisis ocurre en la zona norte, las opiniones aparecen rápido. Surgen activistas improvisados, videos, transmisiones en vivo, indignación organizada y llamados urgentes a resolver.  

Pero cuando el problema ocurre en manos de la paraestatal que opera al sur, el tono parece cambiar. El enojo se vuelve más silencioso. Más administrable.  

No es una defensa de nadie.  

El servicio del agua -sea público o concesionado- debe medirse con la misma vara: si falla, se señala; si incumple, se exige; si afecta a miles, se atiende.  

Cuando el sur también existe  

Hay algo profundamente injusto en normalizar el abandono sólo porque ocurre lejos de los grandes reflectores turísticos.  

Mientras Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos e Isla Mujeres suelen dominar la conversación estatal, algunas comunidades del centro y sur parecen acostumbradas a resolver con cubetas, pipas o paciencia lo que debería garantizarse desde hace tiempo.  

Y quizás ahí está parte del problema: cuando una falla deja de sorprender, comienza a tolerarse.  

Una fuga que dura semanas ya no escandaliza. Un drenaje colapsado deja de ser emergencia. ¡Cuatro días sin agua terminan convertidos en “algo que pasa”!... pero no debería pasar.  

Porque detrás de cada corte hay familias sin poder cocinar, bañarse o lavar ropa. Hay adultos mayores, pequeños negocios afectados y personas que simplemente quieren abrir una llave y recibir lo mínimo indispensable.  

El verdadero debate pendiente  

Tal vez Quintana Roo necesita dejar de discutir el agua sólo desde las trincheras cómodas.  

Ni todo lo privado es automáticamente el origen del problema, ni todo lo público merece comprensión infinita sólo por ser gobierno.  

El verdadero debate debería estar en otra parte: mantenimiento, capacidad operativa, inversión, respuesta rápida y resultados que, usualmente, la concesionaria de agua ha resuelto.  

Porque para quien lleva días sin una gota, importa poco quién administra el problema; lo que duele es que nadie parezca resolverlo, como ocurre en el sur de la entidad.

¿Qué te pareció?

Relacionadas