
Protestas ciudadanas y algunos intereses detrás
Poca convocatoria en protesta contra concesionaria de agua en Quintana Roo revela intereses ocultos detrás del movimiento ciudadano en Cancún
Hace unos días hubo una protesta que se organizó en Cancún contra la concesionaria de agua en los municipios de Benito Juárez, Playa del Carmen, Isla Mujeres y Cozumel.
No obstante, la escena dejó una imagen difícil de ignorar. Hubo pocas personas, muy pocas, no porque el tema no sea importante. Por eso mismo, lo ocurrido merece leerse con cuidado.
Cuando una causa social toca una fibra real de la ciudadanía, suele encontrar eco. A veces no inmediato, pero sí visible... esta vez no pasó. Y eso obliga a mirar algo más allá del discurso fácil.
Tal vez el problema no fue el reclamo, sino que el problema fue quienes quisieron adueñarse de él.
En Quintana Roo se ha vuelto costumbre que, cada cierto tiempo, aparezcan voces que se presentan como activistas. Dicen hablar por la gente; que encabezan indignaciones colectivas; que defienden causas públicas, pero con frecuencia el libreto termina pareciéndose al de una precampaña.
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No es casualidad. Faltan pocos meses para que el ruido electoral vuelva a subir en Quintana Roo y ya empiezan a moverse figuras que entienden muy bien el valor de una "causa rentable".
La fórmula es conocida. Buscan un tema sensible; toman un micrófono; encienden redes sociales; transmiten en vivo y se presentan como la voz que “se atreve” a decir lo que otros callan.
El problema -o lo bueno- es que la gente ya aprendió a distinguir. No toda indignación es auténtica. No toda denuncia nace de convicción. Y no todo el que se dice ciudadano está lejos de los partidos.
En ocasiones, hay comunicadores, influencers y operadores que han encontrado una plataforma útil en ciertas banderas, no necesariamente para resolver algo, sino más bien para posicionarse, para darse a notar.
Con este tipo de "causas" se miden y tantean terreno rumbo a lo que viene. Eso explica, en parte, la tibieza de la convocatoria reciente. No basta con repetir consignas, no basta con grabarse frente a una cámara.
La gente puede tener alguna que otra queja con algunos servicios de diferentes índoles y/o compañías. La gente puede tener reclamos legítimos, puede exigir cambios, pero otra cosa muy distinta es prestarse a un montaje político disfrazado de activismo.
¡Y ese matiz importa!, porque cuando las causas públicas se convierten en escalones personales, pierden fuerza, se desgastan, se vacían. Y terminan generando exactamente lo contrario de lo que prometen: apatía.
Quintana Roo necesita discusiones serias sobre agua, infraestructura y futuro urbano. Necesita vigilancia, transparencia. Lo que no requiere es que el malestar ciudadano vuelva a convertirse en utilería electoral.
Las luchas legítimas no se fabrican con una transmisión en vivo, se construyen con confianza, y esta no se compra con "likes" en redes sociales, tampoco con discursos de ocasión. Mucho menos con activismos que casualmente aparecen cuando el calendario político empieza a acercarse.
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