La temperatura en el polo sur de la Luna desciende hasta los −200 ℃

Desarrolla la NASA baterías para operar en el frío extremo de la Luna

La temperatura en el polo sur de la Luna desciende hasta los −200 ℃

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Joiner Martínez·
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Narración con voz de IA

En el polo sur de la Luna, la noche puede alcanzar los −200 ℃ (−328 ℉). A esa temperatura, las baterías comunes dejarían de funcionar porque su líquido interno se congelaría.

Por eso, la NASA desarrolla baterías de estado sólido para las futuras operaciones de la campaña Artemis en la Luna. La idea es que puedan dar energía a equipos de emergencia para astronautas, vehículos de exploración y herramientas usadas en cráteres que no reciben luz solar.

El proyecto se llama Energía Sólida para la Adaptabilidad y Resiliencia en Entornos Extremos en el Espacio (SPEARS). Su meta es crear baterías que funcionen de forma segura cuando la temperatura cambia mucho entre el día y la noche lunar. También deben encenderse cuando alcanzan la temperatura necesaria para trabajar y no provocar incendios.

El responsable del proyecto es Donald Dornbusch, investigador principal de SPEARS en el Centro de Investigación Glenn de la NASA, en Cleveland. “Las baterías se han convertido en una parte esencial de nuestras vidas aquí en la Tierra, ya que permiten el funcionamiento de nuestros computadoras portátiles, teléfonos celulares, herramientas eléctricas e incluso nuestros vehículos”, declaró Dornbusch. “También las necesitaremos en la Luna, y estas baterías deberán funcionar de forma fiable y segura en este entorno hostil. Por eso estamos trabajando en esta tecnología”.

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Nuevas baterías en la Luna

Las baterías de iones de litio de los teléfonos y ordenadores portátiles usan un líquido interno llamado electrolito, que permite el paso de la energía. Durante una noche en la Luna, ese líquido podría congelarse y dañar la batería.

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El problema también aparece con el calor. En algunas zonas de la Luna, la temperatura diurna puede llegar a 100 ℃ (212 ℉). Si una batería se calienta hasta ese nivel, no puede volver a funcionar hasta que se enfría.

Además, el espacio es un vacío, es decir, no tiene aire. Si un electrolito líquido queda expuesto a ese vacío, se evapora. Para evitarlo, SPEARS reemplaza el líquido por un electrolito sólido hecho de cerámica o polímero, un tipo de material plástico. Así, las baterías podrían funcionar con mucho calor y con frío extremo.

Las pruebas se realizaron en el Centro de Investigación Langley de la NASA, en Hampton, Virginia. Allí, las celdas pequeñas de los prototipos funcionaron hasta 80 ℃ (176 ℉) y hasta −60 ℃ (−76 ℉). A −80 ℃ (−112 ℉), las celdas siguieron activas, aunque con menor rendimiento.

SPEARS comenzó en 2026. En sus primeras etapas se enfocará en desarrollar la tecnología antes de estudiar una colaboración comercial. Mientras tanto, el Centro de Investigación Ames de la NASA, en Silicon Valley, California, prepara equipos para vuelos espaciales, entre ellos placas de prueba y componentes electrónicos. El objetivo es dejar las baterías listas para probarlas en el espacio y en vuelos espaciales en la Luna.

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