
Descubre la NASA nuevas pruebas de existencia de agua en Marte
En tres momentos distintos a lo largo de su historia
El rover Perseverance de la NASA encontró en Marte pruebas de que un conjunto de rocas antiguas tuvo contacto con agua en al menos tres momentos distintos a lo largo de su historia, cada uno con condiciones y características diferentes.
El hallazgo, que cambia lo que se sabía sobre el pasado del planeta rojo, convierte al sitio en uno de los más relevantes para la búsqueda de señales de vida antigua.
Los resultados provienen de un análisis detallado de la Unidad Margen en Marte, una zona geológica que bordea el interior del cráter Jezero y que fue explorada por Perseverance a partir de septiembre de 2023.
El trabajo, liderado por Candice Bedford, científica de la Universidad de Purdue, se publicó en la revista científica Communications Earth & Environment.
Cuando Perseverance llegó a la Unidad Margen en septiembre de 2023, el equipo científico esperaba encontrar rocas sedimentarias, es decir, rocas formadas por capas de arena y sedimentos acumulados con el tiempo, que son especialmente eficaces para preservar rastros de vida microbiana pasada.
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Las señales de minerales de carbonato detectadas desde órbita reforzaban esa hipótesis, ya que en la Tierra los carbonatos se forman con frecuencia en entornos de lagos y océanos poco profundos con condiciones aptas para la vida en Marte.
Sin embargo, lo que el rover encontró fue roca ígnea, un tipo de roca que se forma a partir de magma, ya sea en las profundidades del subsuelo o en la superficie por actividad volcánica.
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Novedades de la NASA en Marte
Según el estudio de la NASA, las rocas de las zonas más elevadas de la unidad (por encima de los −2.350 metros de altitud marciana) presentan una textura gruesa y cristalina, característica del mineral olivino, con apenas indicios de contacto con agua en Marte.
Esta textura es propia de un proceso de enfriamiento lento en el interior de un cuerpo de magma. Con el tiempo, la erosión del terreno suprayacente expuso esas rocas en la superficie.
En las zonas más bajas de Marte, en cambio, los granos de olivino aparecen fracturados y con sílice (un compuesto de silicio y oxígeno) en los espacios entre ellos, señal de transformaciones químicas provocadas por el agua.
“Antes de llegar a la Unidad Margen, la hipótesis principal, derivada de observaciones orbitales, era que el carbonato visto desde la órbita se formó por interacción con el lago que existió en el cráter Jezero. Pero ahora sabemos que este lugar se convirtió en una especie de encrucijada de sistemas acuosos”, señaló Bedford.
El instrumento SuperCam de Perseverance analizó más de 185 objetivos de roca madre a lo largo de la unidad en Marte. A partir de esos datos, el estudio identifica tres episodios principales de alteración, en orden cronológico relativo, aunque sin fechas precisas.
En el primero, fluidos subterráneos ricos en dióxido de carbono (CO₂), que en contacto con agua forma soluciones ligeramente ácidas o alcalinas, circularon por las fracturas de la roca y reaccionaron con el olivino.
El resultado fue la precipitación de carbonatos de hierro y magnesio, minerales que llenaron esas grietas. Al erosionarse la roca más blanda que los rodeaba, esos rellenos quedaron expuestos como crestas o bordes prominentes en la superficie de Marte.
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