
Sacerdote con VIH lleva nueve años denunciando discriminación de Legionarios de Cristo
Sacerdote con VIH lleva nueve años denunciando discriminación de Legionarios de Cristo. Este jueves tendrá una nueva audiencia de su caso.
El caso de un sacerdote identificado como Padre “N”, quien desde hace nueve años lucha contra los Legionarios de Cristo por presuntos actos de discriminación relacionados con su diagnóstico de VIH, tendrá un nuevo capítulo este 24 de septiembre. Este jueves el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil del Primer Circuito revisará los recursos presentados por la congregación y la médica tratante María del Rocío Murphy Maciel.
La historia comenzó en 2015, cuando el sacerdote fue hospitalizado. De acuerdo con los antecedentes del caso, durante su estancia se le practicaron pruebas para detectar VIH sin su consentimiento expreso y, presuntamente, tampoco recibió directamente los resultados.
La documentación señala que el diagnóstico habría sido comunicado a integrantes de los Legionarios de Cristo por la médica tratante, quien es además sobrina de Marcial Maciel, fundador de la congregación y acusado por decenas de víctimas menores de edad por abuso sexual.
El sacerdote habría adquirido el VIH años antes a través de una transfusión sanguínea, sin saber que vivía con el virus hasta aquella hospitalización.
Según la versión que forma parte del expediente, después de que el diagnóstico fue comunicado a integrantes de los Legionarios de Cristo, el sacerdote habría sido expulsado. Estos hechos, así como las posibles responsabilidades de quienes intervinieron, siguen siendo materia de un proceso judicial que todavía no tiene una sentencia firme.
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EL PAPEL DEL COPRED EN ESTE CASO DE LOS LEGIONARIOS DE CRISTO
El caso llegó en 2017 al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y posteriormente fue remitido al Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred). Paralelamente, el sacerdote promovió una demanda por daño moral contra los Legionarios de Cristo A.R. y la médica tratante ante el Poder Judicial capitalino.
En una opinión técnica, el Copred determinó la existencia de actos discriminatorios relacionados con la realización de pruebas de VIH sin consentimiento informado por escrito y con la comunicación de los resultados médicos a terceros. El organismo también señaló que no se acreditó un procedimiento para la expulsión del sacerdote.
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Ahora, los recursos de revisión están identificados con los expedientes 170/2025 y 171/2025 y serán analizados por el Tribunal Colegiado este 24 de septiembre. La decisión que se tome definirá el siguiente paso del proceso, aunque cualquier responsabilidad civil deberá determinarse conforme a lo que resuelva la autoridad judicial.
Más allá de quién resulte responsable jurídicamente, el caso pone sobre la mesa asuntos como el consentimiento informado, la confidencialidad de los diagnósticos, la protección de los datos médicos y el derecho a no ser discriminado. También obliga a distinguir entre lo que un organismo como el Copred determina en una opinión técnica y aquello que finalmente queda establecido mediante una sentencia judicial firme.
ANTECEDENTES EN QUINTANA ROO
Más allá del caso del sacerdote con VIH, los Legionarios de Cristo tienen antecedentes documentados en Quintana Roo relacionados con abusos cometidos por sus integrantes y con cuestionamientos internos sobre la actuación de la congregación.
Uno de los casos más documentados es el del sacerdote Fernando Martínez Suárez, quien fue director del Instituto Cumbres de Cancún. En 2019, una investigación encargada por los propios Legionarios de Cristo concluyó que había cometido abusos sexuales contra al menos ocho menores entre 1990 y 1993.
El informe también estableció que Marcial Maciel, fundador de la congregación, conocía los antecedentes del sacerdote y, aun así, decidió trasladarlo a distintos lugares, incluido Cancún. La propia congregación reconoció errores en el manejo del caso y pidió perdón por los abusos y por sus fallas institucionales.
El caso se relaciona con la crisis provocada por Marcial Maciel. En 2006, el Vaticano anunció que, tras una investigación, este personaje debía retirarse de todo ministerio público y llevar una vida reservada de oración y penitencia. En 2010, la Santa Sede señaló que los testimonios habían confirmado comportamientos gravemente inmorales del fundador y que estos habían tenido consecuencias serias en la vida y estructura de los Legionarios de Cristo.
En Quintana Roo también cobró notoriedad el sacerdote Pablo Pérez Guajardo, quien cuestionó públicamente a los Legionarios de Cristo y la forma en que la congregación había enfrentado el legado de Marcial Maciel. En 2014, relató a medios de comunicación que había enviado una carta al entonces superior general de la congrgación para pedir que la organización se deslindara de su fundador y que posteriormente perdió sus permisos para ejercer como sacerdote.
En ese entonces, Pérez Guajardo también hizo señalamientos sobre presuntos abusos y sobre la actuación de integrantes de la congregación en Quintana Roo.
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