Alumnos aprenden menos desde que usan la IA

Alumnos aprenden menos desde que usan la IA

A pesar de que la IA ayuda a eficientar procesos, en el ámbito de la educación está frenando el aprendizaje, pues los alumnos están razonando menos.

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Carlos Espejel·
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Narración con voz de IA

En los últimos años, el uso de la inteligencia artificial (IA) en escuelas y universidades ha crecido como una alternativa para resolver tareas y aclarar dudas. Sin embargo, la incorporación de estas herramientas no significa que el alumno esté aprendiendo lo visto en clase.

Un reportaje publicado por The Wall Street Journal reveló que a partir de que las nuevas generaciones implementan la inteligencia artificial en sus actividades existe un rezago educativo, lo que abrió el debate sobre la edad en que los estudiantes pueden acceder a esta tecnología, sugiriendo prohibir su uso a menores de 21 años.

La discusión retoma investigaciones que analizan cómo la dependencia de los sistemas de IA podría afectar el desarrollo de habilidades cognitivas durante la etapa educativa.

La inteligencia artificial puede resolver tareas, pero no garantiza el aprendizaje

Las herramientas digitales llegaron a las aulas con la promesa de modernizar la enseñanza mediante pantallas, tabletas y plataformas interactivas. No obstante, los resultados atribuidos a evaluaciones educativas recientes han puesto en duda que una mayor incorporación de tecnología se traduzca automáticamente en mejores resultados académicos.

De acuerdo con los datos citados en el reportaje, los estudiantes que recurren habitualmente a la IA para resumir lecturas o redactar ensayos presentan un desempeño inferior en ciencias, con una diferencia cercana a los 20 puntos.

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Esta brecha refleja la preocupación por el uso de estas herramientas como sustitutos del esfuerzo necesario para comprender y analizar la información.

El panorama cambia cuando los alumnos reciben formación específica para utilizar la inteligencia artificial de manera responsable.

Según el informe, quienes combinan el uso frecuente de estas plataformas con conocimientos sobre su funcionamiento y sus limitaciones logran resultados ligeramente superiores al promedio general.

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Otro estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Pensilvania con cerca de mil estudiantes de matemáticas, encontró diferencias entre mejorar las calificaciones inmediatas y adquirir conocimientos duraderos.

Aunque el acceso a modelos como GPT-4 ayudó a elevar las notas durante el proceso de estudio, los resultados posteriores fueron menos favorables cuando los alumnos tuvieron que resolver ejercicios sin asistencia tecnológica.

En esa evaluación, el grupo que había utilizado inteligencia artificial obtuvo un rendimiento 17% inferior al del grupo de control al realizar una prueba sin acceso a la herramienta. El hallazgo plantea interrogantes sobre si estas plataformas ayudan a comprender los procedimientos o simplemente permiten llegar a las respuestas con mayor rapidez.

Proponen utilizar la IA como tutora y no como solucionario

Ante estos riesgos, los investigadores plantean cambiar la manera en que se integra la inteligencia artificial en la educación. En lugar de ofrecer soluciones completas de forma inmediata, las plataformas podrían funcionar como tutores que orienten al estudiante mediante preguntas, pistas y explicaciones que lo ayuden a encontrar las respuestas por cuenta propia.

Este enfoque busca combatir la llamada pereza metacognitiva, un concepto que describe la tendencia a delegar los procesos de reflexión y resolución de problemas en una herramienta externa. La intención es que los alumnos mantengan una participación activa durante el aprendizaje, en vez de limitarse a copiar resultados generados automáticamente.

Inteligencia artificial también genera dependencia emocional

Las preocupaciones también abarcan el bienestar emocional y las relaciones sociales. Una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), relacionó el uso frecuente de estas herramientas con indicadores de soledad, dependencia y aislamiento.

Por su parte, la Asociación Americana de Psicología ha advertido sobre los desafíos que implica para los jóvenes diferenciar las respuestas simuladas de un sistema informático de la empatía propia de las relaciones humanas.

En este contexto, el reto para las instituciones educativas será encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y aprendizaje efectivo.

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Vía: Xataka MX

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