
Crisis de combustible en Rusia y su impacto en la guerra
Ataques ucranianos a refinerías agravan la escasez de gasolina en al menos 30 regiones rusas, con efectos económicos que analistas vinculan al curso del conflicto.
Una nueva crisis de combustible en Rusia se ha intensificado luego de que fuerzas ucranianas atacaran instalaciones de refinación de petróleo. La escasez ya afecta al menos 30 regiones del país, incluida la capital, Moscú, donde usuarios en redes sociales reportan largas filas en gasolineras y surtidores vacíos.
Un periodista del portal ruso 7x describió la situación como un problema que va más allá de lo personal: la incertidumbre sobre el abastecimiento genera también un impacto económico directo en la movilidad y la actividad cotidiana de la población.
Gasolina adulterada y talleres saturados
Además de la escasez, expertos señalan un deterioro en la calidad del combustible disponible. El economista Nikolai Korshenevski, radicado fuera de Rusia desde el inicio del conflicto, indicó que algunos automovilistas han sufrido daños en sus motores por usar gasolina adulterada, lo que ha generado listas de espera de varios meses en talleres mecánicos, incluso en Moscú, y dificultades para conseguir refacciones.
Korshenevski descartó que el suministro se normalice en el corto plazo, como sugirió un funcionario de la Duma Estatal rusa. En su opinión, los problemas acumulados en la industria petrolera rusa son señal de una crisis más profunda. Datos de Bloomberg apuntan a que las exportaciones de petróleo del país han caído de manera significativa durante la guerra, al tiempo que la producción también ha disminuido.
¿Podría la escasez acelerar el fin del conflicto?
El analista económico Viacheslav Shiriaev planteó que la presión sobre la economía rusa derivada de los ataques a infraestructura energética podría ser un factor determinante para el curso de la guerra. Sostuvo que sin diésel, miles de kilómetros de vías férreas quedarían paralizados, cientos de fábricas detendrían operaciones y el transporte de alimentos colapsaría.
Otro economista, Igor Lipsiz, advirtió que las autoridades rusas ya comenzaron a restringir el consumo de combustible, medida que genera malestar entre quienes esperan horas para abastecerse. Lipsiz trazó un paralelo con el período de colapso de la Unión Soviética, cuando el acceso diferenciado a bienes básicos entre la élite y la población general alimentó el descontento social.
La propuesta de importar combustible desde India, China u otros países fue descartada por Shiriaev como inviable, dado que Rusia requiere alrededor de 200,000 toneladas diarias de gasolina y diésel, volumen que considera imposible de garantizar bajo las condiciones actuales de aislamiento económico del país.
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Fuente: DW Español


