
Dilemas del Mundial en 'Teherángeles', capital iraní en EE.UU.
La diáspora iraní en Los Ángeles vive con sentimientos encontrados el debut de su selección en la Copa del Mundo.
En el corazón del oeste de Los Ángeles existe un enclave conocido como 'Teherángeles' o 'Pequeña Persia', una zona que concentra restaurantes, comercios y décadas de historia migratoria iraní. Es allí donde la participación de Irán en la Copa del Mundo ha generado debates profundos dentro de una comunidad que no habla con una sola voz.
El contexto es complejo: la selección iraní debutó en el torneo mientras el conflicto armado entre Estados Unidos e Irán seguía fresco, y la diáspora iraní —que en California suma más de la mitad de los aproximadamente 750,000 iraníes e iraní-estadounidenses registrados en el país— enfrenta la tensión entre apoyar a los jugadores y rechazar al régimen que los representa oficialmente.
Entre la afición y la disidencia
Para muchos residentes del barrio, la bandera prerevolucionaria iraní —la tricolor con el emblema del león y el sol, prohibida en Irán desde 1979 y vetada por la FIFA en los estadios del Mundial— es el símbolo visible de esa división. Mientras algunos aficionados la portaron en las gradas del estadio SoFi de Los Ángeles, en las calles de 'Teherángeles' su presencia es cotidiana.
Quienes emigraron tras la revolución islámica o durante la guerra con Irak —y también quienes lo hicieron más recientemente— tienen posiciones diversas. Algunos consideran que animar al equipo equivale a respaldar al gobierno iraní; otros separan a los futbolistas de la política; y hay quienes simplemente disfrutan el deporte sin mayor carga ideológica.
El campamento base en Tijuana, símbolo de una situación inédita
Uno de los episodios más llamativos de este Mundial involucra directamente a la frontera mexicana: la selección de Irán instaló su campamento base en Tijuana, luego de que el presidente estadounidense Donald Trump declarara que no podía garantizar la seguridad del equipo en suelo de Estados Unidos, descartando así la sede originalmente planeada en Tucson, Arizona.
Para algunos miembros de la comunidad iraní en Los Ángeles, esa situación resume el estado actual de las cosas: un equipo que compite en un torneo celebrado en un país que, al mismo tiempo, le cierra las puertas. Para otros, es simplemente otra razón para no identificarse con esa selección.
Lo que sí es claro es que el Mundial 2026 ha puesto sobre la mesa conversaciones que van mucho más allá del futbol, y que en 'Teherángeles' cada partido carga con el peso de la historia, la identidad y la política.
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Fuente: BBC Mundo


