Bandera de CN
Imagen ilustrativa · Bandera nacional (dominio público)

Disputa en el mar de China Meridional escala con dragados

China, Vietnam y Filipinas se lanzan a transformar arrecifes en tierra firme para consolidar sus reclamos territoriales en aguas del Pacífico asiático.

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Lumenia Díaz·
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Una pequeña formación coralina en el extremo noroccidental del mar de China Meridional resume mejor que ningún otro punto la escalada territorial que vive esa región. El arrecife Antílope, que hasta hace pocos meses permanecía casi completamente bajo el agua, se convirtió en apenas seis meses en una media luna de arena blanca de unos seis kilómetros cuadrados, con edificaciones en uno de sus extremos. Detrás de esa transformación hay millones de toneladas de material dragado del lecho marino.

Las embarcaciones que operan en la laguna formada por esa nueva extensión de tierra son, en su mayoría, dragas de succión con cortador, maquinaria capaz de extraer hasta 6,000 metros cúbicos de sedimento por hora. China posee la flota más grande de ese tipo de equipos en el mundo, y la velocidad del proyecto en el arrecife Antílope podría establecer un récord mundial de obras de este tipo.

Una carrera por el territorio marítimo

El arrecife Antílope forma parte de las islas Paracel, un archipiélago que junto con las Spratly concentra los reclamos superpuestos de China, Taiwán, Vietnam, Filipinas, Malasia y Brunéi. Pekín controla las Paracel desde 1974 y en años recientes transformó tres arrecifes de las Spratly —Mischief, Fiery Cross y Subi— en islas con capacidad para albergar aeropuertos y bases militares.

Al mismo tiempo, China reivindica la soberanía sobre casi la totalidad del mar mediante la llamada línea de nueve trazos, una demarcación que la mayor parte de la comunidad internacional no reconoce. Dentro de esa línea, buques de la guardia costera y de la milicia marítima china patrullan de forma constante, lo que ha generado varios enfrentamientos con embarcaciones filipinas en zonas que ambos países disputan.

La geometría del borde de una de las playas construidas en el arrecife Antílope sugiere que podría edificarse allí una nueva pista de aterrizaje de uso militar. Sin embargo, analistas señalan que su ubicación cercana a bases ya establecidas en Hainan hace pensar que el objetivo principal es enviar una señal política más que satisfacer una necesidad operativa, en particular hacia Vietnam.

Vietnam y otros vecinos replican la estrategia

Durante años, Vietnam observó la expansión china sin responder en la misma escala. Eso cambió: en los últimos tres años, Hanói ha dragado arena alrededor de al menos 20 arrecifes y, según la Iniciativa de Transparencia Marítima de Asia (AMTI), ha construido 11 nuevos puertos. En total, controla ahora más de 11 kilómetros cuadrados de tierra ganada al mar, cifra equivalente a aproximadamente la mitad de lo que posee China en la zona.

Vietnam también ha comenzado a instalar infraestructura de carácter militar en esos puntos. Expertos consultados por medios internacionales indican que esta postura más activa sobre el terreno habría disuadido a China de obstaculizar la exploración vietnamita de petróleo y gas en años recientes.

Filipinas, por su parte, sigue un camino similar aunque con menor escala. La dinámica que se consolida en el mar de China Meridional apunta a una competencia abierta por ocupar la mayor cantidad de territorio posible antes de que cualquier acuerdo regional lo impida, con dragas como principal herramienta geopolítica.

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Fuente: BBC Mundo

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