
Estudio revela cómo la soledad influye sobre el consumo de alcohol en hombres
La soledad puede reprogramar el cerebro de forma que favorezca el consumo de alcohol, según un estudio preclínico liderado por la Universidad Northwestern y el Instituto Salk de Estudios Biológicos.
Los investigadores han identificado un mecanismo cerebral mediante el cual el aislamiento social lleva a un aumento de la ingesta de alcohol en ratones macho, mientras que la reduce en las hembras.
El alcohol y otras sustancias de abuso funcionan como ansiolíticos o vías de escape frente a la soledad y el aislamiento social. "El hombre es un animal social y como tal necesita obligatoriamente poder contactar con miembros de su propia especie", resalta Fernando Rodríguez de Fonseca, investigador del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA) y miembro de Socidrogalcohol.
"A medida que la sociedad ha ido avanzando -en el sentido de que se han facilitado tanto las cosas que se requiere cada vez menos presencia del grupo para poder obtener lo necesario para la supervivencia-, hemos construido un sistema social en el cual el aislamiento es la norma". Sin embargo, esa forma de vivir no está codificada en nuestro "acervo genético" ni se corresponde con nuestro "sistema evolutivo", lo que lleva a que, al final, "nuestro sistema adaptativo sufra un estrés", que puede conducir a una "respuesta anómala ante lo que interpretamos como una amenaza o un riesgo futuro".
También te puede interesar
Brad Pitt confiesa que ha vuelto a beber alcohol luego de siete años de sobriedad
El vínculo entre aislamiento social y mayor consumo de alcohol está bien establecido, pero hay muchas lagunas en el conocimiento de los mecanismos cerebrales implicados. "Este es el primer estudio que identifica un circuito cerebral específico capaz de explicar cómo el aislamiento social puede impulsar un mayor consumo de alcohol en los machos", señala en un comunicado Reesha Patel, profesora de Psiquiatría General y Neurociencia en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern.
Según la investigadora, los resultados aportan una nueva diana biológica para comprender y, en el futuro, abordar el abuso de alcohol asociado al aislamiento social.
📰 Tu edición de hoy
Recibe el periódico de mañana a las 7:00 am
El diario para hojear, las claves del día y el podcast ☕ — todo en un correo, todos los días. Gratis, y te das de baja con un clic.
Investigación con alcohol
La investigación se llevó a cabo con machos y hembras de ratón que inicialmente convivían en grupo. Posteriormente, algunos fueron alojados de forma individual para reproducir una situación de aislamiento social, mientras que otros permanecieron en grupo y sirvieron como controles.
Durante un periodo de dos semanas, los animales dispusieron de una hora al día para elegir entre agua y una solución con un 15% de alcohol. A lo largo del experimento, los machos fueron aumentando progresivamente su consumo de alcohol, mientras que las hembras lo redujeron.
Mediante microscopios miniaturizados, los científicos registraron la actividad de las neuronas que forman un circuito que conecta la amígdala basolateral -implicada en el procesamiento de señales emocionales y de estrés- con la corteza prefrontal medial, una región relacionada con la toma de decisiones.
Los resultados mostraron que este circuito se vuelve hiperactivo durante el aislamiento y contribuye directamente al incremento del consumo de alcohol. Además, los datos indican que machos y hembras utilizan estrategias neuronales distintas para responder a la soledad, lo que podría ayudar a entender las diferencias observadas entre hombres y mujeres en diversos trastornos neuropsiquiátricos.
Para comprobar si este circuito cerebral era una consecuencia o una causa del aumento del consumo, el equipo utilizó optogenética, una técnica que permite activar o silenciar circuitos neuronales mediante pulsos de luz. Al activar artificialmente el circuito en machos no aislados, el cerebro de estos animales respondió al alcohol como si hubieran estado sometidos a aislamiento social. Por el contrario, al inhibir el circuito en machos aislados, la ingesta de alcohol disminuyó.
La investigadora reconoce que su estudio no ha podido determinar con certeza por qué el aislamiento incrementó el consumo de alcohol en los machos y lo redujo en las hembras, aunque apunta que las diferencias observadas coinciden con patrones descritos en algunos estudios realizados en humanos.
¿Qué te pareció?
Etiquetas


