
Pingüino emperador y lobo marino antártico ahora están en peligro de extinción
El pingüino emperador y el lobo marino antártico ingresaron a la categoría en peligro de extinción, informó la UICN en una actualización de la Lista Roja.
El pingüino emperador y el lobo marino antártico ingresaron a la categoría en peligro de extinción, informó la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. La actualización forma parte de la Lista Roja de Especies Amenazadas.
Esta actualización de la Lista Roja ocurre apenas un mes antes de la cumbre clave sobre el Tratado Antártico. Los científicos advierten que la ruptura prematura del hielo marino impide que estas especies completen sus ciclos vitales básicos.
El retroceso del hielo fijo, que permanece adherido a la costa, altera dramáticamente el equilibrio biológico de la región.
Sin una reducción drástica en las emisiones de gases de efecto invernadero, la biodiversidad del continente blanco enfrentará un colapso irreversible.
El análisis detallado de imágenes satelitales revela una disminución del 10 % en la población del pingüino emperador entre 2009 y 2018.
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Colapso poblacional de los mamíferos y el pingüino emperador
Actualmente la pérdida equivale a más de 20 mil ejemplares adultos, aunque las proyecciones para el futuro cercano resultan más alarmantes.
Los modelos climáticos sugieren que la población total se reducirá a la mitad para la década de 2080 si persiste la degradación del hábitat.
Estas aves dependen exclusivamente del hielo firme para criar a sus polluelos y atravesar el periodo de muda de plumaje.
Durante esta fase, los animales carecen de impermeabilidad y necesitan una plataforma sólida fuera del agua fría. La fragilidad del ecosistema antártico expone directamente la vulnerabilidad de cada pingüino.
Diversas colonias reproductoras ya sufren tragedias biológicas debido al rompimiento inesperado de las plataformas heladas antes de que las crías aprendan a nadar.
La Antártida funciona como el "congelador" del planeta y regula la temperatura global, pero su capacidad de estabilización climática disminuye cada año.
Los expertos señalan que ningún otro sistema puede reemplazar la función de refugio para estas especies únicas y altamente especializadas.
La pérdida de superficie congelada afecta también la cadena alimenticia de los depredadores superiores que habitan el continente.
La comunidad científica internacional exige acciones políticas inmediatas para frenar la desaparición sistemática de cada pingüino.
La situación del lobo marino antártico muestra un deterioro igualmente crítico, pasando de una "preocupación menor" al estatus de peligro inminente.
Su población cayó drásticamente de 2.19 millones de individuos maduros en 1999 a solo 944 mil ejemplares registrados en 2025.
Este declive superior al 50 % responde al aumento de la temperatura oceánica y la escasez de krill, su principal fuente de alimento.
El krill busca ahora aguas más profundas y frías, alejándose del alcance de los mamíferos marinos que dependen de él. La falta de alimento compromete la viabilidad de las nuevas generaciones del pingüino.
Con información de: El País
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