
Sobreviviente del derrumbe en club de República Dominicana
Ana María Ramírez relata cómo quedó sepultada casi cuatro horas entre escombros tras el colapso del club Jet Set en Santo Domingo, tragedia que cobró 236 vidas.
En la madrugada del 8 de abril de 2025, el techo de la discoteca Jet Set de Santo Domingo se desplomó sobre más de 500 personas que asistían a un concierto. La tragedia dejó 236 personas fallecidas y más de 180 heridas, convirtiéndose en uno de los desastres de mayor impacto en la historia reciente de República Dominicana.
Ana María Ramírez, odontóloga de 40 años, era una de las asistentes esa noche. Había llegado con dos amigas para celebrar el cumpleaños de una de ellas. Minutos antes del colapso, notó la caída de fragmentos de concreto acompañados de agua y arena. Reconoció la señal de alarma y decidió levantarse de inmediato, pero el techo cedió antes de que pudiera salir.
Casi cuatro horas sepultada entre escombros
El impacto la lanzó contra la mesa y la dejó atrapada boca abajo en el suelo. La parte inferior de su cuerpo quedó cubierta por un fragmento del techo derrumbado, mientras una de sus manos permaneció inmovilizada por lo que describió como una varilla. Solo con la mano libre pudo ir retirando cristales y escombros para alcanzar a su amiga Mena, que estaba frente a ella.
Ambas permanecieron agarradas de la mano durante casi cuatro horas, creyendo que no saldrían con vida. La tercera integrante del grupo, Pierima, falleció en el siniestro.
El derrumbe del club Jet Set ocurrió durante una presentación del merenguero Rubby Pérez. Las autoridades dominicanas iniciaron investigaciones sobre las causas estructurales del colapso.
Proceso judicial y exigencia de justicia
Más de un año después de la tragedia, un juez dominicano imputó a los propietarios del establecimiento, los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, por homicidio involuntario, delito que conlleva una pena máxima de dos años de prisión.
Ana María preside el movimiento Justicia Jet Set, que agrupa a víctimas y familiares. La organización exige que la acusación sea elevada a homicidio voluntario con dolo eventual, cargo penado con hasta 20 años de cárcel. La sobreviviente expresó su inconformidad con la resolución judicial y consideró que la imputación no refleja la gravedad de los hechos.
Además de las secuelas emocionales, Ana María aún enfrenta consecuencias físicas derivadas de las horas que pasó aplastada bajo los escombros. Su testimonio forma parte de los esfuerzos del movimiento para mantener viva la exigencia de justicia para las víctimas del derrumbe.
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Fuente: BBC Mundo


