Jugadores de la selección mexicana en uniforme verde celebrando en un estadio lleno bajo el águila nacional

El Mundial en casa como prueba: ¿ventaja o trampa para la selección de México?

México será sede del Mundial por tercera vez. El factor cancha promete, pero la fricción entre la Federación y los clubes, la sequía de gol y la incertidumbre de Santiago Giménez dibujan un panorama complejo para El Tri.

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Ariel Urtaza·
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El campamento de la selección mexicana arrancó el 6 de mayo con un mensaje que no admitía lecturas suaves. Javier Aguirre convocó a 12 futbolistas de la Liga MX y la Federación Mexicana de Futbol advirtió que cualquier jugador que no se presentara ese día al Centro de Alto Rendimiento quedaría fuera del torneo. La fecha coincidió con la Liguilla del Clausura 2026 y con la ronda de la Concacaf Champions Cup, y el costo lo pagaron los clubes: Chivas cedió a cinco elementos llamados por el cuerpo técnico y Toluca, que pidió una excepción por su compromiso continental, también vio partir a parte de su plantel rumbo a la concentración.

El peso de jugar en casa

Ese arranque resume la doble cara del momento. Por un lado, el factor cancha es un activo histórico difícil de exagerar. México será el primer país en albergar partidos de la máxima cita en tres ocasiones, después de 1970 y 1986, y el Estadio Azteca se convertirá en el primer recinto que recibe tres Mundiales masculinos. En aquellas dos ediciones en casa, y solo en esas dos, el conjunto nacional superó los octavos de final y alcanzó los cuartos. Es el techo que cada generación carga sobre los hombros.

La dimensión de esa expectativa también está medida. Una encuesta de Leger con Brain Research ubicó la conciencia sobre el torneo en 86 por ciento de la población en México, frente a 57 en Canadá y 44 en Estados Unidos, y la aprobación a ser sede en 91 por ciento. En un país donde la cita despierta esa intensidad, el llamado "quinto partido" pesa: desde 1994 hasta 2018, El Tri salió siete veces seguidas de la fase de grupos para caer siempre en la primera eliminatoria, y en Catar 2022 ni siquiera avanzó. Conviene seguir de cerca cómo se mueven los pronósticos del Mundial FIFA 2026, porque la lectura sobre México cambia partido a partido.

La trampa interna

La trampa, sin embargo, no está solo en las tribunas. El pulso entre la Federación y los clubes de la Liga MX dejó al descubierto una fricción estructural: la convocatoria anticipada vació a equipos en plena disputa por el título nacional y obligó a improvisar a más de un club en sus series decisivas. El dueño de Chivas, Amaury Vergara, ordenó públicamente el regreso de sus cinco seleccionados y escribió que los acuerdos solo valen cuando todas las partes los respetan; Aguirre, por su parte, defendió el plan y agradeció a los clubes la cesión. El choque se resolvió a golpe de ultimátum, no de consenso.

El termómetro deportivo deja señales mixtas. En el escalafón de la FIFA de enero de 2026, Estados Unidos quedó una posición por encima de México —15 contra 16—, una diferencia mínima que invirtió, por primera vez en mucho tiempo, el orden habitual entre ambos, con Canadá en el puesto 29. La distancia es estrecha y a medio año del torneo dice poco por sí sola. Más revelador resulta el rendimiento reciente: en marzo, México empató 0-0 con Portugal en la reapertura del Azteca y 1-1 con Bélgica en Chicago, dos resultados que muestran solidez defensiva ante rivales europeos de primer nivel, pero también una sequía de gol en juego que arrastra desde hace meses.

Dos Jiménez, dos rumbos

El ataque ofrece el contraste más nítido del proceso. Raúl Jiménez, del Fulham, vive un renacimiento: anotó goles decisivos en las finales de la Liga de Naciones y en la final de la Copa Oro ante Estados Unidos, y se asienta como referente físico del esquema. En la otra esquina, Santiago Giménez, del Milan, atraviesa una temporada para el olvido, con apenas un gol y una cirugía de tobillo que le costó casi cinco meses, al punto de arriesgar quedarse fuera de un segundo Mundial consecutivo tras la ausencia de Catar.

A esa incertidumbre se suma un horizonte ya definido fuera de la cancha. La Federación confirmó que, terminado el torneo, Rafael Márquez asumirá la dirección técnica en lugar de Aguirre. La decisión, firmada con antelación, dibuja un proyecto a largo plazo; también puede leerse como la señal de que este ciclo es, ante todo, una etapa de transición más que el inicio de un proceso.

El 11 de junio, la prueba

El veredicto llegará pronto y en el lugar más expuesto. El 11 de junio, en el Azteca, México abrirá el Mundial ante Sudáfrica con los tres partidos de grupo programados en territorio propio. Ahí se sabrá si el estadio empuja o ahoga, si la historia de 1970 y 1986 inspira o aplasta. La casa, esta vez, es juez y parte.

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