
Inflación en EU aumenta presión por T-MEC sin aranceles
Especialistas señalan que el alza de precios en Estados Unidos empujará a consumidores y empresas a exigir la continuidad del acuerdo comercial libre de aranceles.
El repunte inflacionario registrado en Estados Unidos —el más pronunciado en los últimos tres años— está generando condiciones que podrían obligar tanto a consumidores como al sector privado estadounidense a exigir un acuerdo de continuidad en el T-MEC libre de aranceles, según el análisis de especialistas en comercio exterior.
La inflación como argumento contra los aranceles
Una integrante del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales advirtió que, aunque el conflicto bélico con Irán es uno de los principales factores detrás del encarecimiento de productos, la percepción pública apunta también a las tensiones comerciales con socios como México como una causa del mayor costo de bienes básicos.
La especialista recordó que la lógica original del acuerdo comercial, hace tres décadas bajo el esquema del TLCAN, era precisamente fortalecer la competitividad regional. A su juicio, los aranceles generan distorsiones económicas y elevan precios, lo que los vuelve contraproducentes en esa visión de integración.
No obstante, advirtió que el riesgo real radica en que actualmente los argumentos técnicos tienen menos peso político frente a las decisiones unilaterales.
Cifras que respaldan el debate comercial
Según datos del Departamento del Trabajo de Estados Unidos, la inflación alimentaria llegó a 3.1 por ciento anual en mayo, frente al 2.5 por ciento registrado en enero de 2025, cuando arrancó la administración del presidente Donald Trump. En ese mismo periodo, la inflación general saltó de 0.2 a 4.2 por ciento anual.
Una directora de análisis de un grupo financiero mexicano coincidió en que estos resultados serán un elemento central en la discusión sobre el futuro del T-MEC, pues evidencian que las medidas proteccionistas elevan costos al consumidor final en lugar de fortalecer las industrias domésticas.
El escenario coloca a Quintana Roo y al resto de las entidades con vocación exportadora o turística en una posición de atención, dado que cualquier modificación al acuerdo comercial podría repercutir en insumos, precios y flujos de inversión en la región.
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Fuente: Luces del Siglo


