
Data centers en México: reto energético y oportunidad
El país podría liderar la infraestructura digital de América Latina si resuelve sus cuellos de botella eléctricos e hídricos.
México tiene ante sí una ventana de oportunidad para posicionarse como uno de los principales destinos de inversión en data centers en América Latina, siempre que resuelva con rapidez sus limitaciones en materia de infraestructura energética. Así lo advierte el Instituto de las Américas en un análisis reciente sobre la competitividad digital del país.
El documento destaca que factores como la cercanía geográfica con Estados Unidos, la disponibilidad de talento técnico, la conectividad regional y la creciente demanda de inteligencia artificial y servicios en la nube convierten a México en una plataforma atractiva para el despliegue de infraestructura digital a escala regional y transfronteriza.
Inversiones millonarias y demanda energética sin precedentes
La Asociación Mexicana de Data Centers estima que entre 2025 y 2030 las inversiones en este sector podrían superar los 18 mil millones de dólares, con una demanda proyectada de 1.5 gigawatts de capacidad instalada. A escala global, la Agencia Internacional de Energía calcula que la electricidad requerida por centros de datos, vehículos eléctricos e inteligencia artificial elevará el consumo mundial un 3.6 por ciento anual hacia 2030, ritmo que supera en 50 por ciento al de la década previa.
En México, esta tendencia ya se refleja en el crecimiento de la infraestructura de hiperescala, especialmente en regiones como Querétaro, Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León y el Bajío.
Cuellos de botella eléctricos e hídricos, el principal obstáculo
A pesar del potencial, el análisis identifica cuellos de botella en transmisión, distribución e interconexión eléctrica que frenan la concreción de nuevos proyectos. Querétaro, la entidad con mayor concentración de centros de datos en el país, ya enfrenta dificultades para atraer empresas de otros sectores debido a las presiones sobre el suministro eléctrico.
Directivos del sector advierten que el déficit de infraestructura de última milla ha impedido que algunas inversiones se materialicen. Incluso en Estados Unidos, señalan, comunidades pequeñas han comenzado a cuestionar la llegada de estos centros, argumentando que si bien generan grandes flujos de capital, su impacto en empleo y derrama económica es limitado frente a la presión que ejercen sobre los servicios públicos.
El abastecimiento de agua representa otro desafío relevante. El Instituto de las Américas propone adoptar un enfoque basado en circularidad hídrica, que deberá integrarse tanto en la viabilidad financiera de los proyectos como en la licencia social necesaria para su operación.
El organismo concluye que los data centers deben incorporarse de manera coordinada en la planeación de los sistemas eléctrico e hídrico del país, condición indispensable para que México aproveche plenamente esta oportunidad en la economía digital.
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Fuente: Luces del Siglo


