
Nearshoring en México frenado por falta de infraestructura
Expertos advierten que la escasez de energía y agua limita el aprovechamiento de la reubicación industrial en el país.
El nearshoring en México no ha logrado consolidarse al ritmo esperado, principalmente por la insuficiencia de recursos básicos como energía eléctrica y agua, según señalaron especialistas durante un panel organizado por la calificadora Fitch Ratings bajo el tema de México como eje industrial de Norteamérica.
José Luis Cano, directivo de BBVA México especializado en deuda y sustentabilidad, indicó que la falta de infraestructura ha sido el principal obstáculo para que el país capitalice plenamente la tendencia de relocalización industrial. Según su análisis, sin garantías de suministro energético e hídrico, la penetración de nuevas inversiones industriales encuentra un techo difícil de superar.
Cano también mencionó que las revisiones anuales del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, conocido como T-MEC, representan otro factor de incertidumbre que incide directamente en las decisiones de inversión de las empresas.
El nearshoring cedió paso a la integración regional
Claudia Esteves, presidenta de la Asociación Mexicana de Parques Industriales, planteó que el auge del nearshoring como tal ya quedó atrás, pues su momento de mayor dinamismo ocurrió entre 2023 y 2024. En su lugar, la experta describió un nuevo escenario donde México debe posicionarse como parte integral de la manufactura norteamericana, sin competir con sus socios comerciales sino complementándolos.
Esteves apuntó que el país cuenta actualmente con 477 parques industriales, de los cuales cerca del 29 por ciento de las empresas instaladas son de origen mexicano, lo que equivale a alrededor de cuatro mil compañías.
Nuevas exigencias para atraer inversión industrial
La dirigente gremial subrayó que los criterios para atraer inversión han evolucionado. Ya no basta con ofrecer disponibilidad de naves industriales; ahora las empresas exigen certeza sobre cuándo y cómo tendrán acceso a energía y gestión del agua antes de tomar decisiones de instalación.
El debate refleja un desafío estructural que trasciende regiones específicas y afecta la competitividad nacional en su conjunto, en un contexto donde la integración con América del Norte marca la nueva ruta para el desarrollo industrial mexicano.
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Fuente: Luces del Siglo


