
NASA descubre un nuevo cráter en la Luna
La NASA detectó una nueva marca en la superficie lunar. Analiza su origen, tamaño y los cambios que provocó el impacto que la formó.
La NASA encontró un nuevo cráter en la superficie de la Luna. La formación tiene unos 222 metros de ancho y fue localizada en imágenes tomadas por una nave que lleva años estudiando el satélite.
Aunque existen millones de cráteres en la Luna, este tiene un valor especial para los científicos porque su formación es relativamente reciente.
El hallazgo fue realizado por Robert Wagner, un investigador que trabaja con las imágenes obtenidas por el Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA.
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Durante una revisión de la superficie, encontró una zona que destacaba de manera diferente al resto del terreno.
En las fotografías, el cráter aparecía como una mancha brillante rodeada por un área más oscura. El experto comparó las imágenes con registros anteriores y comprobó que esa formación no estaba allí.
De esa manera, pudo determinar que se trataba de un cráter que apareció después de que fueran tomadas las fotografías anteriores.
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La NASA llamó a la formación McGetchin. Sus 222 metros de diámetro hacen que sea más ancha que dos campos de futbol colocados de extremo a extremo.
También tiene una profundidad de unos 43 metros, lo que muestra la fuerza que tuvo el impacto que modificó el suelo lunar.
Cabe destacar que un cráter aparece cuando un objeto espacial golpea la superficie de un cuerpo como la Luna.
El choque libera una gran cantidad de energía, levanta polvo y rocas y deja un hueco en el terreno. Con el paso del tiempo, estas marcas pueden permanecer durante millones de años.
NASA estudia el cráter y sus posibles efectos
En este caso, los investigadores de la NASA creen que el impacto ocurrió en 2024. El objeto que llegó hasta la Luna pudo haber sido un asteroide o un cometa y tendría un tamaño aproximado al de un edificio de entre tres y seis pisos.
Según la NASA, un impacto de estas dimensiones puede producirse aproximadamente una vez por siglo o incluso con menor frecuencia. Por eso, detectar uno relativamente reciente permite estudiar sus efectos con mayor precisión.
La importancia del descubrimiento está en que los científicos cuentan con imágenes de la zona tomadas antes y después del impacto. Esa comparación permite analizar cuánto material fue desplazado y cómo cambió el terreno tras el choque.
La información también puede ser útil para las futuras misiones lunares. La NASA y otras agencias espaciales planean nuevas expediciones al satélite, por lo que conocer mejor su superficie puede ayudar a estudiar posibles riesgos y las condiciones que encontrarán las próximas tripulaciones.
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Fuente: NASA


