Hola, me llamo Mateo tengo 4 años de edad y los doctores le dijeron a mi mamá que tengo Leucemia. Yo no sé a que se refieren, lo único que entiendo es que me siento débil, sin fuerzas, ya no puedo correr, de repente me sale sangre de mi nariz, ellos dicen que es por estar bajo de defensas debido al cáncer.

Mi madre insiste en que coma para restablecer mi anemia, pero ¿Cómo comer si mi boca está llena de Ulceras?, ¿Cómo comer, si esos tratamientos que le llaman quimioterapia, hacen que me de nauseas y vomito?, mis manitas me duelen por las agujas clavadas en ellas, hacen que sienta como aquella vez que me picó una abeja y lloré mucho. Ahora seguido estoy en el hospital, mi escuela y mi casa me la cambiaron; encuentro en él a muchos niños tristes.

Tengo 4 años y no comprendo porque las mamis se sienten así, se ven tristes, ¿Será porque también les duelen sus manos como piquete de avispa?.

Antes me gustaba mucho jugar con mi espada de plástico, yo era un luchador que combatía a los dragones, ahora mi espada se convirtió en un tubo que sostiene unos frascos colgando y cuando a veces me levanto a caminar un poco, esa espada que mi mano apretaba, se cambió por un tubo en el que me apoyo para caminar.

Muchas veces lloro, quisiera entender que me pasó, no me porte mal, yo obedezco a mis papás, a veces sí hacia caprichos cuando no me compraban lo que yo deseaba en la tienda de la esquina de mi casa; mamá decía que los dulces lastimarían mis dientes. Ahora “Mis manos, mi boca y mi cuerpo están lastimados.

Cuando entra el doctor al cuarto y habla con mi mamá, ella a veces llora, quizá será porque dice que no puede curar mis manitas lastimadas, ella trata de aliviarme y calmar mi dolor con muchos besos y caricias; me canta, y por las noches reza y me da la bendición.

Ahora no sé qué es lo que me pasa, hoy me siento muy mal, esos frascos colgados en lo que era como mi espada y la quimioterapia, dicen que me quemó la piel, ¡siento mucho dolor!, me llevan a otro cuarto llamado “Terapia Intensiva”, voy muy rápido en mi camilla, ahí le dicen a mamá no puede entrar, ella me besa y acaricia.

Ya estoy adentro, tengo mucho sueño, se ha bajado el dolor de mi piel quemada, escuché que me sedaron para sentir menos dolor. Han pasado tres días desde que estoy en terapia; sólo entra mamá en ratos, siento sus caricias aunque no la veo por estar dormido.

El doctor le dijo a mamá que tendrán que conseguir donadores de sangre para mí, ¿Será que debido a los piquetes de mi mano se me salió mucha sangre, y ahora tienen que ponerme más?, ¿Cómo me la pondrán?, será, quizá tomada como me daban el jugo de betabel.

Duermo mucho, extraño mi casa, mis juguetes, mi familia, a mis primos que me visitan, ellos sí van a la escuela, espero pronto yo también poder ir.

Mi mamá entra, me abraza, me besa mucho y llora; no comprendo por qué, ya no me duele mi piel. Estoy todo el tiempo dormido, pero los brazos y besos de mami están unidos a mí, son son parte de mi cuerpo, crecí dentro de ella, estuve en su vientre, por lo que ella y yo sentíamos lo mismo.  -Mamá te amo-, quise decirle cuando salió pero no pude hablar ni abrir los ojos, aunque en silencio su corazón lo escuchó.

Han pasado dos horas desde que vino mamá a besarme, escucho voces muy preocupadas de los doctores, me aplican muchos medicamentos y aparatos. Y… acaban de decir que ya no tengo vida, que he muerto. Estoy rodeado de mucha paz y silencio.

Me llamo Mateo, amo a mi familia, Dios puso mi semilla en mis padres y ahora regreso con Dios. Pero mi semilla seguirá creciendo en ellos, y los frutos que dejo siempre serán la dulzura del amor que me dieron y nutrieron sus corazones sabiendo que me dieron vida y mucho amor. Estaré al lado de ellos porque “lo que se siembra se cosecha”. A pesar de la distancia nuestro amor seguirá floreciendo.

Anoche me dieron esta noticia: “Señora Rocío Mateo acaba de morir”, mis ojos se lavaron con mis lagrimas y hoy quise hablar e imaginar la historia de él.

Me pregunto muchas veces  si valoramos nuestras vidas, ¿A qué le damos más importancia?, trabajar mucho para comprar un carro o una casa, tener dinero para viajar y conocer otras ciudades o países; cuando debemos trabajar pero para entender que la mejor adquisición en nuestras vidas, será el nutrirnos de lo más simple, un arcoiris, un abrazo o una sonrisa y dejar de andar cargando un pesado equipaje por la vida, con todas nuestras inquietudes por hacer o fracasos vividos. Debemos cargar livianos de equipaje muchas veces. Andamos por la vida cargando el peso de nuestros propios conflictos. Si encontráramos la forma de liberarnos de ciertos sentimientos negativos, podríamos hacerlo con la misma facilidad con la que nos desprendemos de algo que no usamos.

Ten presente que sólo podrás llevar contigo los recuerdos que fueron fortalecidos por el amor.

Estimado lector, el amor puede viajar miles de millas y así la vida no tiene límites, muévete a donde quieras ir, estas hecho y formado de amor.

Dios por delante.

Rocío Martínez Preciado
Los Planes de Alonso
Presidenta
Cel. 4626058359
Correo: [email protected]

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