
Cuando se va la luz, también se apaga la tranquilidad… ¡y hasta la salud!
Apagones en Quintana Roo afectan servicios básicos como agua y refrigeración en ciudades como Playa del Carmen y Cancún, generando preocupación por el crecim...
Hay cosas que uno da por hechas hasta que dejan de funcionar. Abrir la llave y que salga agua, prender el aire acondicionado cuando el calor parece que no da tregua, guardar la comida en el refrigerador o simplemente llegar a casa y encender una lámpara.
Vivimos tan acostumbrados a que estos servicios estén ahí, que cuando fallan nos damos cuenta de algo muy sencillo: todo está conectado.
En las últimas semanas, los apagones en Quintana Roo han vuelto a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando una empresa del Estado encargada de un servicio básico no logra responder a las necesidades de una población que cada día crece más?
Y es que no estamos hablando solamente de quedarnos sin luz unos minutos. Un apagón puede significar calor, comida que se echa a perder, personas que no se pueden bañar. negocios que pierden ventas y familias enteras esperando a que el servicio regrese.
Los apagones en Quintana Roo han afectado a distintos puntos del estado, especialmente en ciudades como Playa del Carmen y Cancún, donde habitantes y comerciantes han expresado su preocupación porque estos cortes llegan en una época donde las altas temperaturas hacen que contar con energía eléctrica sea prácticamente una necesidad básica.
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El problema no es nuevo ni exclusivo de una sola institución. En México hemos visto cómo las grandes empresas del Estado enfrentan retos enormes para mantenerse al ritmo de las necesidades actuales.
Ahí está el caso de Petróleos Mexicanos (Pemex), una de las compañías más importantes del país, que durante años ha cargado con problemas financieros, operativos y de infraestructura.
La idea es recordar que cuando hablamos de servicios públicos, la eficiencia no puede ser un lujo: es una necesidad.
En Quintana Roo, el apagón no termina cuando vuelve la luz
Aquí viene la parte que más nos toca. En Quintana Roo sabemos perfectamente lo que significa el calor. Un día sin energía eléctrica no es solamente incómodo: puede convertirse en un problema serio.
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Más en una entidad donde el crecimiento urbano ha sido acelerado y cada vez hay más viviendas, comercios, hoteles y servicios que dependen de una infraestructura que debe crecer al mismo ritmo.
Pero además hay algo que muchas personas no ven a simple vista: cuando se va la luz, también puede afectarse el suministro de agua.
Los sistemas de bombeo necesitan energía para operar. Cuando ocurren cortes eléctricos, los equipos de la concesionaria de agua -que da servicio en Cancún, Playa del Carmen, Isla Mujeres y Puerto Morelos- pueden detenerse y eso provoca retrasos mientras vuelven a funcionar correctamente.
Es decir, un apagón puede convertirse en un efecto dominó: primero se va la electricidad y después empiezan las complicaciones con otro servicio básico.
Por eso los apagones en Quintana Roo no solamente deben verse como una molestia temporal. En una ciudad donde miles de familias dependen de servicios conectados, una falla eléctrica puede terminar afectando actividades cotidianas que tienen ver con la salud, y hasta comercios y hoteles son afectados… ¿se acuerdan, por cierto, que hace unas semanas el apagón en Playa del Carmen fue tan largo, que incluso una plaza comercial no tenía baños y muchos alimentos se echaron a perder?
Y aquí es donde está el verdadero problema. No se trata solamente de reclamar porque “se fue la luz”. Se trata de entender que vivimos en ciudades donde todo está conectado y donde una falla afecta a miles de personas.
La pregunta de fondo es sencilla: ¿estamos preparados para una realidad donde cada año somos más habitantes, hace más calor y dependemos más de estos servicios?
Porque al final, cuando se apaga la luz, también se encienden las dudas sobre qué tan preparados estamos para enfrentar las fallas de una infraestructura que sostiene nuestra vida diaria y qué van a hacer las paraestatales que tienen tantas deficiencias.
Esos apagones en Quintana Roo nos recuerdan algo muy básico: la electricidad no solamente ilumina nuestras casas; también mantiene funcionando una cadena completa de servicios.
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