El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó un decreto ejecutivo fechado el 9 de enero que busca reforzar el control de la administración sobre los fondos derivados de la venta de recursos venezolanos, que quedaron bajo el control total del secretario de Estado, Marco Rubio, para evitar que el aparato del régimen chavista, bajo Delcy Rodríguez pueda tener acceso a esos activos tras la caída de Nicolás Maduro.
El texto, que no fue anunciado públicamente en su firma, declara una emergencia nacional y establece que los ingresos provenientes de la venta de petróleo u otros recursos del país no podrán ser embargados, transferidos o sometidos a procesos judiciales, y solo podrán utilizarse bajo instrucciones precisas del secretario Rubio, según fuentes de la Casa Blanca revelaron al diario ABC de España.
Con ello, el decreto otorga a Marco Rubio la última palabra sobre cómo se gastará cada dólar vinculado a la transición económica y la reconstrucción del país. Además, se insiste en que “en ningún caso” Delcy Rodríguez podrá acceder o decidir sobre estos recursos. Mientras tanto, el secretario de Estado también deberá rendir cuentas ante el Capitolio sobre la política de Estados Unidos hacia Venezuela.
Según el texto, la decisión llega en un momento de equilibrio incómodo para la administración Trump, en que se mantiene una relación de trabajo con Delcy Rodríguez para gestionar asuntos urgentes como migración, liberación de presos y un marco mínimo para operaciones energéticas y, en paralelo, la Casa Blanca busca blindar cada paso para evitar que esa cooperación sea interpretada como colaboracionismo con el régimen.
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La medida también responde a la presión inmediata de los republicanos en el Capitolio, en particular de la delegación de Florida, la más influyente en la política hacia Venezuela y estrechamente vinculada al exilio. Legisladores de ese estado han expresado un escepticismo abierto frente al plan de vender petróleo venezolano mientras Delcy Rodríguez siga en el poder.
Trump contempla autorizar la venta de hasta 50 millones de barriles de crudo. La primera operación habría generado 500 millones de dólares, y Reuters informó que una parte sustancial de esos recursos fue inyectada de vuelta en la economía venezolana.
Congresistas de Florida encendieron las alarmas al respecto. Mario Díaz-Balart advirtió que Rodríguez no es una figura provisional, sino alguien con “un historial extensísimo de corrupción”. “Ha hecho cosas horribles”, afirmó.
Por su parte, María Elvira Salazar reclamó una supervisión permanente con Marco Rubio al frente: “Eso tiene que caer en manos americanas. Sabemos lo que esa gente hace con el dinero”. Y Carlos Giménez sostuvo que los fondos podrían destinarse a salarios o suministros básicos, pero “no para meterlos en el bolsillo del régimen”.
Con información de ABC.

