Ciudad de México.- Como una “farsa” califican dos de las víctimas de abuso del padre Fernando Martínez Suárez la disculpa que ofreció los Legionarios de Cristo, luego de casi tres décadas de que ellos los padecieron, pues omiten a quienes solaparon estos abusos.

Incluso aseguran que acudirán a la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo a interponer una denuncia contra el sacerdote y quienes le han encubierto.

Belén Márquez, quien hoy tiene 34 años, relató que ella fue víctima de integrantes de los Legionarios de Cristo cuando tenía seis o siete años y asistía al Instituto Cumbres de Cancún. Hizo referencia a la investigación de Praesidium, la organización católica de Estados Unidos que dijo cuenta de los abusos de Martínez Suárez, aunque acotó que ahí faltan los nombres de quienes le permitieron cometer estos delitos.

“El abuso sexual es un crimen y el encubrimiento también, y la Legión de Cristo debe asumir y mencionar a quienes gestionaron el caso”, dijo Márquez en la rueda de prensa.
Uno de quienes lo encubrieron fue Eloy Bedia, que fungía como director territorial de la Legión de Cristo y que fue a Cancún a hablar con los familiares de las víctimas a decirles la sanción que supuestamente recibiría el acusado.

HUBO CÓMPLICES

Quien también contó su amarga experiencia fue Biani López, quien dijo que sufrió abuso entre los ocho y 10 años, y que además el padre le obligó a observar cuando abusó de otras menores.

“Los daños que eso ha causado en mí han sido permanentes. Hasta el día de hoy sigo sufriendo las secuelas y apenas hoy soy capaz de hablar, dar la cara y mi nombre, y alzar la voz contra estos abusos que truncaron mi infancia y destruyeron gran parte de mi vida”, declaró a punto del llanto. A la vez afirmó que mucho más allá de seis víctimas de las que menciona el informe.

Detalla que tampoco se investigó a Aurora Morales, quien fue prefecta, maestra de moral y disciplina y que les sacaba de los salones para llevarlas a la oficina del sacerdote.

Opinan que los mecanismos de encubrimiento de 1993 son similares a lo de hoy, que toda esta disculpa pública es una simulación con la que buscan lavarle la cara a la congregación, puesto que nunca sancionaron al sacerdote ni a otros que han cometido los mismos delitos.

El sistema sigue siendo el mismo y creen que eso podría causar que sigan ocurriendo estos casos.

Concluyeron diciendo que el reto legal es demostrar que los abusos contra menores no deben prescribir pese al paso del tiempo.