Descubren en el Ártico un proceso que multiplica las nubes

Descubren en el Ártico un proceso que multiplica las nubes

Científicos descubrieron un proceso natural en el Ártico que puede multiplicar las partículas formadoras de nubes y mejorar los modelos del cambio climático.

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Carlos Espejel·
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Un grupo de investigadores identificó un proceso natural capaz de incrementar de manera considerable y en pocas horas las partículas que favorecen la formación de nubes en esta región.

Este nuevo descubrimiento científico podría ayudar a comprender mejor cómo evolucionará el Ártico ante el cambio climático, y buscar una solución para revertir el problema.

El hallazgo fue realizado por un equipo internacional encabezado por científicos de la Universidad de Birmingham, quienes encontraron evidencia de una intensa actividad atmosférica en zonas cercanas al hielo marino que hasta ahora no había sido considerada de forma adecuada en los modelos climáticos.

El hielo marino sería clave en este proceso

Para realizar la investigación, los especialistas analizaron mediciones obtenidas durante una expedición efectuada en 2022 a bordo del buque de investigación RRS Discovery. Los trabajos se concentraron en las aguas cercanas a Groenlandia y el estrecho de Davis.

Los cambios más importantes fueron detectados en el límite entre el hielo marino en proceso de deshielo y las aguas abiertas, una zona donde existe una combinación de luz solar, organismos marinos y diferentes compuestos químicos que pueden modificar la composición de la atmósfera.

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En uno de los casos registrados, la cantidad de partículas con capacidad para funcionar como núcleos de condensación aumentó de aproximadamente 50 a mil 500 partículas por centímetro cúbico. Los investigadores también encontraron evidencia de que el fenómeno de nuevas nubes puede presentarse de manera frecuente.

De hecho, la formación de nuevas partículas fue detectada durante más del 80% de los días soleados analizados. En determinadas ocasiones, la cantidad de partículas capaces de contribuir a la formación de gotas de agua en las nubes llegó a multiplicarse hasta 50 veces en un solo día.

La luz solar activa una reacción natural para la formación de nubes

Según los científicos, el proceso comienza con diferentes sustancias que son liberadas por el océano, el hielo marino, las costas y los organismos que habitan en estos ecosistemas. Entre ellas se encuentran compuestos de yodo, gases con azufre producidos por algas y plantas marinas, además de diversas sustancias orgánicas.

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Cuando estos elementos interactúan con la radiación solar, se producen reacciones químicas que generan nuevas partículas suspendidas en la atmósfera. Algunas de ellas pueden crecer hasta alcanzar el tamaño necesario para participar en la formación de nubes.

El equipo identificó además compuestos formados por yodo y oxígeno cuya presencia no había sido reconocida previamente. Estas moléculas aparentemente desempeñan un papel importante para que las partículas pequeñas aumenten de tamaño y puedan tener una mayor influencia sobre las nubes.

Los resultados representan la primera evidencia obtenida directamente en condiciones naturales de un mecanismo de formación de partículas que anteriormente había sido observado únicamente mediante experimentos de laboratorio.

¿Cómo puede influir en el cambio climático?

El descubrimiento podría tener implicaciones importantes para las proyecciones sobre el calentamiento del Ártico, debido a que las nubes tienen un papel fundamental en el equilibrio de energía de la región.

Dependiendo de sus características, pueden reflejar parte de la radiación solar o retener calor cerca de la superficie.

Por un lado, una mayor presencia de nubes durante los meses cálidos podría disminuir la cantidad de luz solar que llega al océano. Pero, al mismo tiempo, determinadas nubes pueden funcionar como una especie de cubierta que conserva el calor y modifica la velocidad con la que se pierde el hielo.

Zongbo Shi, profesor de biogeoquímica atmosférica de la Universidad de Birmingham y autor principal del estudio, destacó que las nuevas partículas pueden influir en la formación de nubes y, por consecuencia, en la cantidad de calor que se refleja o permanece en la superficie.

Los científicos consideran que el fenómeno podría cobrar todavía mayor relevancia conforme disminuya el hielo marino, ya que el retroceso de esta superficie ampliaría las zonas donde ocurre la interacción entre hielo y aguas abiertas.

Actualmente, los modelos climáticos no incorporan este mecanismo, por lo que los investigadores planean incluirlo en futuras simulaciones para determinar cuánto podría modificar las proyecciones sobre el clima del Ártico, una región que se está calentando a un ritmo superior al promedio mundial.

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Vía: Meteored México

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