Empresa de Estados Unidos asegura haber manipulado el clima con drones para generar lluvia

Empresa de Estados Unidos asegura haber manipulado el clima con drones para generar lluvia

Una startup de Estados Uunidos asegura que generó lluvia con drones y yoduro de plata en Alaska, aunque el experimento no ha sido validado por terceros.

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Carlos Espejel·
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Una startup de Estados Unidos asegura haber conseguido generar lluvia adicional mediante el uso de drones y una técnica conocida como siembra glaciogénica de nubes.

El experimento fue realizado hace unos días en la península de Kenai, Alaska, durante condiciones atmosféricas que, según la compañía, eran favorables para este procedimiento.

Rainmaker Technology Corporation, (nombre de la compañía) informó que realizó siete vuelos coordinados y detectó cambios en el radar meteorológico posteriores a la liberación de yoduro de plata.

De acuerdo con sus estimaciones, la operación habría producido 57.6 acre-pies de precipitación adicional, equivalentes aproximadamente a 19 millones de galones de agua en un periodo de tres horas.

Para llevar a cabo la prueba se utilizaron dos drones, identificados como EL-151 y EL-153. Entre las 6:38 y las 9:33 UTC, ambas aeronaves liberaron 19 bengalas que contenían cerca de 19.7 gramos de yoduro de plata cada una, por lo que en total fueron dispersados alrededor de 374 gramos del compuesto.

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Generación de lluvia utiliza técnicas del siglo pasado

El procedimiento empleado se basa en la siembra de nubes, una técnica desarrollada originalmente a mediados del siglo XX. El yoduro de plata funciona como un núcleo alrededor del cual pueden formarse cristales de hielo dentro de las nubes. Cuando estos crecen lo suficiente, pueden contribuir a la formación de partículas capaces de generar lluvia.

Durante el experimento, los drones operaron inicialmente a unos 3.6 kilómetros de altura y posteriormente ascendieron hasta aproximadamente 4.2 kilómetros sobre el nivel del mar. En esas zonas se registraron temperaturas cercanas a los -10 grados Celsius, además de humedad elevada y presencia de agua líquida superenfriada, condiciones que favorecen el proceso de formación de hielo.

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Uno de los principales retos fue determinar qué parte de la precipitación podía atribuirse a la intervención y cuál habría ocurrido de manera natural. Esto se debe a que ya existían lluvias débiles en la zona cuando comenzó el experimento.

Así se identificaron las lluvias generadas artificialmente

Para realizar el análisis, la compañía utilizó información del radar meteorológico PAHG NEXRAD y buscó patrones que aparecieran después de cada liberación.

Según Rainmaker, fueron identificadas siete señales que la empresa denominó “firmas de siembra”. Estas aparecieron entre 17 y 40 minutos después de las correspondientes liberaciones y pudieron ser observadas durante periodos de entre 42 y 98 minutos. Algunas de las zonas detectadas llegaron a superar los 40 kilómetros cuadrados.

A partir de 27 estimaciones, la startup calculó un promedio de 57.62 acre-pies de precipitación atribuible a la siembra. También estimó que una superficie de aproximadamente 249.53 kilómetros cuadrados recibió al menos 0.01 milímetros de lluvia adicional relacionada con la operación, mientras que en el área central se habría superado un milímetro.

Sin embargo, los resultados no significan que los drones puedan producir lluvia en cualquier lugar o bajo cualquier condición.

La propia empresa reconoce que la técnica depende de la existencia de nubes con determinadas características y de una cantidad suficiente de agua superenfriada para que el yoduro de plata pueda favorecer la formación de hielo.

Además, el reporte todavía no cuenta con una validación independiente de terceros ni ha pasado por un proceso de revisión por pares.

Por ello, aunque Rainmaker considera que el experimento representa una prueba de concepto para su tecnología, sus resultados todavía deben ser analizados y corroborados por investigadores independientes antes de determinar el alcance real de esta tecnología para modificar las precipitaciones.

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Vía: Wired español

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