
Fabrican esófago para que cerdos puedan tragar en Inglaterra
Un equipo de investigadores de la University College de Londres en Inglaterra ha logrado fabricar en el laboratorio segmentos de esófago.
Un equipo de investigadores de la University College de Londres en Inglaterra ha logrado fabricar en el laboratorio segmentos de esófago a partir de células madre y trasplantarlos posteriormente en cerdos, donde consiguieron integrarse y devolver a los animales la capacidad de deglutir y alimentarse con normalidad.
Los investigadores, liderados por expertos de instituciones de prestigio en Londres, lograron que cerdos jóvenes recuperaran la capacidad de alimentarse y crecer con normalidad durante seis meses tras el implante.
Este avance, publicado en la revista Nature Biotechnology, promete transformar el tratamiento de pacientes con lesiones esofágicas graves o con cáncer.
Al utilizar tejido bioingenierizado, los médicos evitarían técnicas invasivas que hoy requieren extraer partes del estómago o el intestino para reconstruir el tracto digestivo.
El estudio detalla que el 63% de los animales sujetos al experimento sobrevivió al periodo de observación, recuperando funciones biológicas idénticas a las de un órgano natural.
Nueva esperanza para la cirugía pediátrica en Inglaterra
Los especialistas de la Universidad de Londres y el Hospital Great Ormond Street para Niños extrajeron células musculares y fibroblastos de los cerdos para multiplicarlos en laboratorios especializados.
Posteriormente, repoblaron andamios biológicos descelularizados y los mantuvieron en biorreactores durante una semana hasta obtener la resistencia necesaria. Los injertos resultantes se integraron con éxito, desarrollando vasos sanguíneos, nervios y músculo estriado de forma autónoma tras la intervención quirúrgica.
Actualmente, afecciones como la atresia esofágica afectan a uno de cada tres mil 500 nacimientos, obligando a los bebés a someterse a cirugías complejas y estancias hospitalarias prolongadas.
El equipo con sede en Londres, Inglaterra destaca que su método ofrece una solución personalizada que elimina la dependencia de donantes pediátricos, cuya disponibilidad es extremadamente escasa.
Durante las pruebas, los cerdos operados comenzaron a beber agua y consumir alimentos sólidos poco después de la cirugía, manteniendo un ritmo de crecimiento saludable. Los científicos reforzaron los implantes con dispositivos biodegradables para asegurar la estabilidad del conducto durante la fase crítica de cicatrización.
Los análisis postoperatorios confirmaron que la capa interna del esófago, conocida como epitelio, maduró correctamente con el paso de las semanas. Aunque detectaron algunos casos leves de fibrosis, los animales controlaron los estrechamientos del conducto con intervenciones mínimas, similares a las que reciben los niños en tratamientos actuales.
También te puede interesar: Descartan especialistas de Inglaterra que uso de Tylenol durante el embarazo esté relacionado con el autismo
La colaboración entre el Politécnico de Milán y los centros de investigación en Inglaterra permitió que el diseño del órgano artificial respondiera con flexibilidad a los movimientos digestivos. Este éxito experimental sitúa a la bioingeniería de tejidos a un paso de las aplicaciones clínicas reales en humanos de corta edad.
A pesar del optimismo, los autores del estudio advierten que la traducción de esta tecnología a pacientes adultos todavía requiere investigaciones adicionales de mayor alcance.
Fabricar injertos más largos presenta retos significativos en la expansión celular y la irrigación sanguínea necesaria para tejidos de mayor volumen.
No obstante, el descubrimiento valida que el uso de biorreactores y células autólogas constituye la ruta más segura para regenerar órganos complejos sin riesgo de rechazo inmunológico.
El liderazgo científico desde Inglaterra marca el inicio de una era donde la medicina no solo reparará, sino que fabricará soluciones biológicas a medida.
Con información de: Infobae
¿Qué te pareció?


