Cinco robots humanoides de color púrpura y azul en una sala blanca, diseñados para vigilancia y manipulación de objetos peligrosos

Singapur entrena robots para que vigilen cárceles y manipulen explosivos

Que los robots puedan encargarse de explosivos puede reducir la exposición de los policías, pero un fallo también podría provocar problemas.

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Víctor Eduardo García·
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Narración con voz de IA

Singapur está entrenando robots humanoides con inteligencia artificial para que colaboren con los agentes de seguridad en tareas que pueden representar un riesgo para las personas.

El proyecto busca que estas máquinas puedan vigilar cárceles, buscar objetos prohibidos y trabajar en lugares afectados por explosiones.

El desarrollo se realiza en un centro creado para probar cómo responden los robots en diferentes situaciones. Allí se recrean espacios similares a los que podrían encontrar durante una operación real.

Una de las pruebas consiste en registrar celdas para encontrar objetos de contrabando. También se preparan escenarios con escombros, tuberías y válvulas para simular lugares afectados por explosiones.

En estos casos, los robots deben desplazarse por el espacio, reconocer elementos y realizar determinadas acciones.

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Además, Singapur quiere que estos aparatos puedan trabajar con materiales peligrosos, incluidos explosivos.

La idea es que una máquina pueda acercarse y realizar determinadas tareas antes de que un agente tenga que entrar en una zona de riesgo.

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Sin embargo, este punto también abre una discusión. Que los robots puedan encargarse de explosivos puede reducir la exposición de los policías, pero un fallo también podría provocar problemas.

Una máquina entrenada de manera incorrecta podría interpretar mal una situación, ejecutar una acción equivocada o incluso generar un riesgo mayor.

Por eso, el entrenamiento es una parte clave del proyecto. Los robots reciben información mediante simulaciones, demostraciones realizadas por personas, sistemas de teleoperación y captura de movimientos. Con estos datos, la IA aprende cómo actuar ante diferentes escenarios.

Robots enfrentan el reto de trabajar en situaciones reales

El problema es que una prueba controlada no es igual que una situación real. En un laboratorio, las condiciones pueden estar preparadas de antemano.

En una cárcel o en un lugar donde ocurrió una explosión, en cambio, pueden aparecer obstáculos y situaciones que el robot no haya encontrado durante su entrenamiento.

Por esta razón, antes de utilizar los robots junto a los agentes será necesario comprobar su funcionamiento y seguridad. También deberán superar evaluaciones relacionadas con posibles fallos y ataques informáticos.

Singapur espera que uno de estos aparatos pueda trabajar junto a agentes de seguridad en un entorno real en 2028. Por ahora, no se ha definido cuántas máquinas podrían llegar a utilizarse.

El proyecto muestra hasta dónde puede llegar el uso de robots en tareas policiales. La tecnología puede servir para reducir riesgos y realizar trabajos repetitivos, pero eso no significa que la IA pueda tomar todas las decisiones.

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Vía: Infobae

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