A pesar de existir una suspensión de labores ordenada por la Junta de Gobierno y Coordinación Política (Jugocopo), al atravesarse una emergencia sanitaria, y apesar de haber estado en contacto con una persona de quien se sospecha tiene COVID-19, un grupo de diputados alegremente se pasearon por Chetumal, para acudir y aglomerarse en el Congreso del Estado, en un desplante mediático sin propósito alguno más que atraer reflectores.

El Poder Legislativo estaba con las rejas cerradas, sin personal en su interior, al estar las labores suspendidas. Afuera, estos 10 diputados tomaron una lista de asistencia “simbólica” para indicar que estaban ahí, aunque ya sabían que podrían sesionar.

Se trata de los morenistas Alberto Batún Chulím, Erika Castillo Acosta, Euterpe Gutiérrez Valasis, Luis Fernández Chávez, Paula Pech Vázquez y Édgar Gasca Arceo; así como los petistas Hernán Villatorio Barrios, Roberto Erales Jiménez y Linda Cobos; así como el pevemista Gustavo Miranda García; la coalición que debiera bautizarse como “Juntos contagiaremos Chetumal”.

Ello, porque la diputada Ana Pamplona Ramírez acudió, estando enferma, a una reunión con varios de ellos la semana pasada. Su estado era tan deplorable que se le pidió retirarse a su casa. Poco después, ella reveló en un video que tenía COVID-19, por lo que optaba por aislarse.

De inmediato, lo prudente era que quienes estuvieran en contacto con ella hicieran lo mismo. Solo uno hizo lo responsable, el “Verde” José de la Peña; todos los demás, Hernán Villatoro, Édgar Gasca y Alberto Batún, por mencionar algunos, hicieron caso omiso y hoy volvieron a salir, exponiendo a la ciudadanía y a sus otros compañeros.

El diputado De la Peña incluso señaló, desde su aislamiento, que podría denunciar penalmente a Ana Pamplona, pues el el Código se castiga a quien sabiendo estar enfermo expone a otros a contagio. Ese artículo, que aplicaría en el caso de la diputada en la reunión de la semana pasada, igualmente puede aplicar a los demás diputados, que a sabiendas de que estuvieron en contacto con un caso sospechoso, deciden reunirse y recorrer la ciudad.

Toda esta insistencia en legislar, alegan, es para avalar diversas iniciativas, por el coronavirus, además de una reforma constitucional para apoyos sociales, lo cual son solo excusas. De lo primero, el Gobierno del Estado ya dispone de un fondo de emergencia para atender la actual contingencia, de lo segundo, la reforma está siendo avalada por todos los congresos estatales en el país, el que lo avale Quintana Roo es mero trámite redundante.

La verdadera razón de su insistencia es para notificar un cambio en la coordinación de la bancada de Morena. Por pleitos interiores en este partido, han decidido retirar a Reyna Durán y nombrar a Alberto Batún, lo cual pueden hacer hasta después de la actual contingencia, pero se empecinan en hacerlo cuanto antes, incluso si con ello contribuyen al esparcimiento del COVID-19.

Antes de que se diera el relevo de coordinador, el propio Édgar Gasca, que hoy presiona para que se sesione, había solicitado una pausa a estas labores, argumentando que su trabajo no era esencial, como el de la policía o de protección civil y que había que cuidar a sus trabajadores. Ahora que le conviene sesionar, afirma exactamente lo opuesto de lo que expresó hace apenas dos semanas.

Ciudadanos desearían que sus diputados se apasionaran y lucharan tanto por su reparto de poder como con causas como el desempleo, la delincuencia, la educación o el medio ambiente.