El mundo

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Rocío Martínez Preciado

Al despertar hoy en la mañana, me asomé a la ventana de mi recámara, mire al cielo, las nubes bellas y el sol comenzaba a sonreír.

De repente, dentro de mí, escuche a alguien llorando -y en mi cabeza se encontraba- ¿Qué pasa por qué lloras?- Le pregunté, a lo cual él me respondió “me llamo el mundo”.

-No logro comprender, porque si yo lucho día a día, girando feliz en un universo; porque sé que dentro de mi existen, ríos, montañas, mares, desiertos. Como si fueran unas pinturas  hermosas plasmadas por el más grande pintor del universo, “Dios”,  y quien creó su gran obra de arte “el hombre”.

Él tomó su pincel y con el color rojo de su corazón que indica el amor, iluminó al hombre; después continúo tomando el amarillo del sol y le dibujó sonrisas, para que gozara al contemplar y disfrutar el mundo creado para él.

Con otro pincel, tomó el azul del mar para darle la paz, el verde de los campos para que corriera y descubriera sus valores interiores de cada uno-.

El mundo me hablaba mientras sus lágrimas corrían por él, esas lágrimas causadas por los huracanes, las inundaciones provocadas por el hombre debido al calentamiento global.

“¡No comprendo!” -Volvió a decirme el mundo- ¿Porque desean matarme? Yo soy feliz, llevo miles de años arropando al hombre, mostrando de repente eclipses para que sonrían, le muestro estrellas para que los ilumine en las noches y él sigue permaneciendo en la oscuridad.

Una oscuridad interior, la cual lo ciega y es producida por la ceguera del egoísmo, del poder, de la envidia. Despiertan con pereza, pensando “¡Otro día más igual, que flojera!”

-Me sigo preguntando -dijo el mundo- ¿No piensas que muchos no despertaron? Ellos no tuvieron un abrir de ojos  y comenzar el día, porque han muerto. El tema de la muerte y destrucción, hace que retumben voces en mí a cada segundo.

Y no la muerte natural, sino una muerte provocada por esa ceguera interior. Si ellos anhelan paz ¡Que hablen de paz! Si quieren amor “enséñense”  a amar unos a otros.

El más grande hombre del universo los creó con amor, un amor tan incansable, tan profundo que no tiene medida, y el ser humano se limita a una mediocridad que se nutre de fracasos, lástima por él mismo, con una negatividad de “no puedo”, cuando es la más grande y maravillosa creación de alguien que lo formó. Con melodías de amor, no logré evitar llorar, al comprender que “el mundo” tenía razón.

Él lucha por protegernos, por arrullarnos y hacernos entender que nos estamos matando los unos a los otros, que fuimos creados con perfección y nos llenamos de errores; es de sabios equivocarse, pero; es más de sabios aprender la lección y levantarse, no quedarse hundidos en la caída.

En mi silencio interior le hablé al mundo y le dije: Mundo yo comprendo cómo te sientes, porque yo vivo dentro de ti, escucho gritos, lamentos, quejas, cómo nos empujamos uno al otro en el camino de la vida, lastimándonos. Me da temor, me aterra el imaginar qué mundo será el que vivan mis hijos, mis nietos, cuando yo no esté aquí.

Pero… hay una luz en mí que no veo, pero logro sentirla, una luz que proviene de ese bello ser llamado ¡Dios! Y me hace entender que no debo temer; porque él dijo: -Donde dos o más estén en mi nombre ahí estaré- Dios, ese pintor, ese escultor, ese padre, es un Dios de confianza y que dice “celebren la vida”.

Cuando lo hagan “la guerra morirá”, tómense de la mano, formen una cadena indestructible, cuando esté formada de manos entrelazadas, de unión, de positivismo, de decisión por lograr un nuevo reto, el de “vivir en paz, armonía y amor”…  “el mundo será bendecido por siempre”, Dios, ese escultor reparará cada fisura de cada uno de nosotros al acercarnos a él.”

Cuando Jesús estuvo en la barca con los pescadores en medio de esa tormenta, ante ese mar tan violento, ese viento fuerte que golpeaba la barca, hubo temor en ellos y Jesús les dijo: “No teman aquí estoy yo.”

Así como esa barca convertida en mundo, confiemos en Dios y no tengamos miedo que sea más fuerte nuestra fe y confianza, porque lo que es formado con amor, regresará y vivirá con amor.

“Concentra todo tu ser en mi presencia viviente… yo estoy contigo absolutamente rodeándote con mi amor y mi paz, mientras descansas en mi presencia, yo estoy moldeando tu mente y limpiando tu corazón, recreándote en aquel ser que yo diseñé originalmente para que fueras tú.

Al comenzar las actividades del día, pon atención en mí, confíame que te perturba compártemelo, con toda delicadeza trae tu mente a mí.

Cualquier día puede ser un buen día, porque mi presencia penetra el tiempo en su totalidad. Señor a la luz de tu rostro en tu nombre se alegrará todo el día y en tu justicia será enaltecido”. Salmo 89:15:16

Dios por delante

Rocío Martínez Preciado

Presidenta

Los Planes de Alonso

Cel. 4626058359

Correo: [email protected]

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