Rocío Martínez Preciado 

Señora muerte, el día de hoy deseo hablar con usted, deseo decirle que estoy muy molesta, enojada, furiosa y enfadada con usted ¿Por qué se preguntará?, -si a ti, Rocío, no te he buscado- me podrá decir. Pero creo, señora muerte, se le olvida lo que hace, Llega fría y calculadoramente, lastima, hiere y mata cobardemente y lo llamaré así, cobardemente, porque usted nunca vencerá.
Estos días le quitó la vida a tres de mis niños de Los Planes de Alonso, Monse, Alex e Ivón, sus familias están devastadas y mi corazón duele, a veces me pregunto ¿De qué tamaño será?, porque con cada niño de la asociación, se me corta un pedazo, por culpa suya señora muerte, me lastima, me enoja, me causa tristeza y lágrimas cuándo veo esos niños creciendo a la vida, contemplando esos hermosos amaneceres de luz de Dios, siendo ellos en su lucha contra el cáncer.
Señora muerte sabe algo, hoy estoy muy enojada con usted, ayer me hablaron que mi niña Monse murió de un tumor en la cabecita, lloré mucho, mucho a la distancia, a la distancia la abrasé con el corazón de una madre y deseo decirle a usted señora muerte, usted y yo nos hemos encontrado muchas veces, cuando murió mi madre siendo yo una niña de 13 años, cuando murió mi padre, mis tres hermanos, cuando murió mis dos sobrinos Miguel y Sandy; pero cuando murió mi hijo Alonso de 8 años, usted no me lastimó ¡Casi me mató!
¿Y sabe algo?,  llegó a defenderme, a protegerme y a cubrirme, el ser que me dio la vida, mi Dios. El me iluminó, me envió con el Espíritu Santo la sabiduría para entender que no importaba que la muerte de mi hijo fuera el día de mi cumpleaños.
El día que lo entregue a la iglesia, yo no quise a nadie vestido de negro, porque para el que cree en Dios, no existe la muerte, le dije a mi creador -señor dame fuerza para entregarte a mi hijo-, y el me la ha dado, y cada niño que se va como mi hijo, no les digo a sus madres lo siento, les digo, Dios te bendiga y si di Dios confío en ti para ser su madre, ahora confía en Dios, que él lo tiene porque él es un lazo tan grande que ni la muerte los rompe.
Señora muerte, recuerdo cuando me inyectaron en el Hospital, fue dipirona y fui alérgica al medicamento, eso me causó shock anafiláptico y trombolia pulmonar, los coágulos en mis pulmones detuvieron mi corazón, sí, estuve con usted unos minutos cuando se detuvo mi corazón.
Recuerdo que vi tres imágenes, la primera, mi madre contemplándome desde lo alto muy triste, luego, vi a mi hijo Alonso sentado en el suelo, jugando y alrededor de él muchas personas, y la última imagen, vi a una fila de personas con mucha luz; cuando regrese a la vida y tuve conocimiento de lo que me había sucedido, y al ver que estaba con oxígeno, comprendí que Dios me ama tanto que me rescató de usted.
Volví a vivir y comprendí que aún tenía una misión con esas personas que vi alrededor de mi hijo, quizá era crear Los Planes de Alonso y estar feliz.
Comprendí que la muerte, usted señora, no existe para el que cree en Dios, y sabe algo, usted no me da temor, me da tristeza, se lleva a niños inocentes, aunque entiendo que ellos son los ángeles de Dios, ellos nos enseñan el amor al prójimo, porque cuando un niño está enfermo, es una hoguera de amor en la que todos se unen alrededor de él con Dios.
Muerte, ¿sabe qué me da más lástima?, usted, el como los seres humanos nos empujamos en el camino de la vida, lastimándonos, echándonos encima unos de otros, criticándonos, juzgándonos, buscando hablar del temor de muerte, de la violencia, del secuestro y deseando tener paz.
Eso es tan ilógico, eso es matarnos a nosotros mismos, si queremos paz, hablemos todo lo relacionado que provoque paz, si queremos amor, demos amor, principalmente a nosotros mismos, respetándonos y amándonos porque nadie puede dar lo que no tiene.
Muerte, lloré mucho ayer al tener la noticia de que mi niña Monse te la llevaste, ¿Pero sabes algo?, te perdono porque se que no está contigo, está con el ser más bello del universo; está con Dios padre, tu creador, él rescató de ti a Monse, Alex e Ivon; y a todos mis niños que han partido solo decirles, que los amo y que pidan mucho a Dios por sus familias, para que tengan la fe y confianza de que para él que cree en dios no existe la muerte.
¡Dios por delante!
Rocío Martínez Preciado
Presidenta
Los Planes de Alonso

DEJA UN COMENTARIO

comentarios