Un amor real

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Rocío Martínez Preciado

Joel un joven quien acaba de perder a su esposa quedando solo con sus dos hijos, me llamó diciéndome, “tengo un regalo para la asociación”.

Al día siguiente, llegó con una silla de ruedas la cual su esposa Mari usó muy poco tiempo. Joel me la entrega diciéndome, “mi esposa quería ayudar a los niños enfermos de cáncer, cuando se sintiera mejor, así que esa silla de ruedas es en nombre de mi esposa”.

Amor real, Amor que traspasa el dolor en que, esos momentos vividos de enfermedad de su compañera de vida y madre de sus hijos, no antepuso un “después”, un “otro día”;  fue donada una silla, que envuelve “un amor verdadero y real”, sentimientos hermosos.

Y como “todos los tiempos de Dios son perfectos”, al día siguiente recibí una petición donde me solicitaban apoyo de una silla de ruedas para Julieta, una joven de 32 años quien está enferma de cáncer, y cuya enfermedad va avanzando cada día más. Así que esa silla acabada de donar de una joven señora, seria destinada para otra joven mujer.

Pasaron a recoger esa silla de ruedas Gustavo y Raquel una joven pareja amigos de Julieta, comenzaron, presentándose y platicando sobre la vida de Julieta y su lucha en la vida, me dijeron que tenían a un bebe de 20 días de nacido internado en terapia por haber nacido prematuro de 5 meses de edad.

Pensé, -¡Dios Mío! esta ante mis ojos un matrimonio que tiene a su bebé internado, luchando por la vida y ellos aquí frente a mí, viniendo a recoger una silla de ruedas para su amiga.- Ese sí que es un amor real.

No pude evitar que mi alma se sorprendiera con tal magnitud de motivación y entrega al prójimo, cuando Gustavo y Raquel me compartieron, “estamos apoyando a Julieta porque no tiene mucha ayuda y ella nos dice que ofrece a Dios sus dolores, a cambio de la salud de nuestro bebé”.

Esa silla de ruedas que llegó a mis manos, no es una silla simple y común; es una silla tocada con tanto amor de Dios, que es ¡Excepcionalmente hermoso! y qué decir de el mensaje que Jesús nos dio con esa silla.

En estos tiempos como el 24 de Diciembre, son de reflexionar, de cambiar y crecer como mejores personas. Ese amor real en que un bebé llamado Jesús ha movido con su amor real a tantas y tantas generaciones en el mundo, que nos invita a que su nacimiento sea un llamado a ser sembradores.

Marcos 4:30:22 “¿A qué haremos semejante el reino de Dios? Es como un grano de mostaza que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra: Pero después de sembrada crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo, puedan morar bajo su sombra.

Sembrar nuestra semilla de mostaza y orar con fe, abonarla con paz, confianza, honor, respeto, caridad, comprensión, justicia, y mucho amor real crecerá y dará frutos dulces a nuestras almas y se convertirá en una melodía donde se unirán corazones en un sólo ritmo.

El dar y amar al que más lo necesita y bailar juntos, agradeciendo a Dios por la vida, la verdadera vida que nos sorprende día a día con el más pequeño detalle.

Señor Dios, hoy te doy gracias por enviar estos ángeles; Mari, Joel, Gustavo, Raquel y Julieta a darme una lección maravillosa, el dar sin esperar, dar porque eres mi hermano y te amo.

Gracias Dios por nacer entre el frío en un hogar muy humilde, pues logras demostrar con ello que la humildad engrandece, tu amor por mí, por mi familia amigos y conocidos es un amor real.

Que este frió de invierno sea motivo para encender los corazones con el fuego de tu amor y compartir a los demás como una pequeña semilla de mostaza.

¡Jesús, feliz aniversario!

Que sean miles y miles de años más en que seas alabado y glorificado por toda una eternidad.

¡Dios por delante!

Rocío Martínez Preciado

Presidenta

Los Planes de Alonso AC.

Cel. 4626058359

Correo: [email protected]

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