
Remesas en América Latina alcanzan récord y fortalecen economías
El flujo de remesas a América Latina y el Caribe creció 132% en una década, superando a cualquier otra región global.
El reciente informe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola destaca el papel central que juegan las remesas en América Latina y el Caribe. Entre 2016 y 2025, los envíos de dinero de migrantes hacia la región alcanzaron los 168,600 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 132% en una década. Esta cifra posiciona a la región como líder mundial en el incremento de flujos de remesas.
Impacto de las remesas en las economías latinoamericanas
México encabeza el listado como el mayor receptor, con 64,400 millones de dólares recibidos en 2025. Le siguen naciones como Guatemala, Colombia, República Dominicana y Honduras, sumando entre ellas el 73% del total regional. Sin embargo, es en Centroamérica donde el peso es mayor: en Honduras, las remesas equivalen al 30% del producto interno bruto, en El Salvador al 28% y en Nicaragua al 27%. Este flujo constante de dinero enviado por migrantes es esencial para la estabilidad de millones de hogares.
A pesar de la fortaleza del flujo, la dependencia económica también conlleva riesgos. Las principales rutas de remesas hacia América Latina están vinculadas a Estados Unidos, por lo que cualquier cambio en el mercado laboral o en la política migratoria de ese país puede impactar directamente en las familias que dependen de estos ingresos. Por ejemplo, en Guatemala se detectó que un alto porcentaje de retornados era el principal sostén económico de su familia, lo que pone en evidencia el riesgo de una reducción repentina ante deportaciones o restricciones laborales.
Remesas: motor para inversión y desarrollo
En la actualidad, cerca de tres cuartas partes de las remesas se destinan a cubrir necesidades básicas como alimentos y vivienda. El resto de los recursos, estimado en más de 180,000 millones de dólares anuales a nivel global, se utiliza en salud, educación, ahorro e inversiones en pequeños negocios o sistemas agroalimentarios, un impacto particularmente notorio en las zonas rurales de la región.
El informe enfatiza que el desafío es ofrecer más herramientas de ahorro, crédito y educación financiera a quienes reciben remesas, para impulsar un desarrollo más sostenible y reducir la vulnerabilidad a factores externos. Por ahora, el flujo total hacia la región se mantiene, aunque se advierte que podrían haber desfases antes de observar los efectos de cualquier cambio en políticas migratorias o condiciones económicas internacionales.
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Fuente: Noticias ONU


