Astrocitos: los héroes silenciosos que protegen la salud del cerebro

Astrocitos: los héroes silenciosos que protegen la salud del cerebro

Los astrocitos son protagonistas de la neurociencia por su papel central en la memoria, el comportamiento y la protección del cerebro.

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Edgar Alvarez··3 min de lectura
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Los astrocitos, durante años considerados simples células de soporte, se han convertido en protagonistas de la neurociencia moderna por su papel en la memoria, el comportamiento y la protección del cerebro frente a enfermedades como el alzheimer, el parkinson y la epilepsia.​

Investigaciones recientes muestran que los astrocitos representan cerca de una cuarta parte del tejido cerebral y forman el andamiaje que sostiene y organiza las neuronas. Además de brindar soporte estructural, regulan la comunicación entre ellas y contribuyen al mantenimiento de la barrera hematoencefálica, el “filtro” que protege al encéfalo de toxinas y patógenos.​

Su nombre proviene de su forma estrellada: desde un cuerpo central salen múltiples prolongaciones finísimas que se extienden en una compleja red tridimensional alrededor de neuronas y vasos sanguíneos. Esa arquitectura permite a los astrocitos nutrir a las neuronas, modular la actividad sináptica y mantener estable el microambiente químico del cerebro.​

Clave en memoria y ritmos biológicos

La nueva generación de estudios ha demostrado que los astrocitos no son espectadores, sino participantes activos en procesos como el aprendizaje y la memoria.

En modelos animales se ha observado que las variaciones en el calcio dentro de estas células se relacionan con la anticipación de recompensas y la codificación de recuerdos espaciales.​

También se ha comprobado su papel en el reloj biológico del cerebro, el núcleo supraquiasmático, mediante la liberación rítmica de sustancias como el glutamato. Esa actividad contribuye a coordinar los ciclos de sueño-vigilia y podría ofrecer nuevas pistas para tratar trastornos del ritmo circadiano.​

Barrera de defensa y enfermedades

Los astrocitos participan de forma decisiva en la barrera hematoencefálica a través de sus “pies perivasculares”, que envuelven los capilares cerebrales.

Desde allí regulan qué nutrientes entran al tejido nervioso y bloquean la llegada de sustancias potencialmente dañinas, ayudando a preservar la homeostasis cerebral.​

Cuando estas células fallan, el impacto se observa en múltiples patologías neurológicas. Su disfunción se ha vinculado con epilepsia, esclerosis lateral amiotrófica, esclerosis múltiple y tumores como los astrocitomas, además de contribuir a procesos inflamatorios en enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer y el parkinson.​

Uno de los retos históricos ha sido estudiarlos fuera del cuerpo, porque al cultivarlos pierden su forma estrellada y se vuelven redondeados.

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Equipos de la Universidad Johns Hopkins y del Consejo Nacional de Investigación de Italia lograron recientemente mantener su arquitectura original en cultivos, un hito publicado en una revista de ciencia avanzada.​

Este avance permitirá analizar con mayor precisión cómo se alteran los astrocitos en diferentes enfermedades neurodegenerativas y probar terapias dirigidas a recuperar sus funciones.

Para la comunidad científica, estas silenciosas células han dejado de ser secundarias y se consolidan como verdaderos “héroes defensores” de la salud cerebral.​

Con información de Infobae.

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