
Asesinan a tiros al sacerdote, Román de la Cruz Hernández en Hidalgo
Fue localizado sin vida junto a un mensaje presuntamente intimidatorio
El sacerdote Román de la Cruz Hernández, de 48 años, fue asesinado y su cuerpo fue localizado en la carretera Tolago-Tetlapaya, en los límites de los municipios de Lolotla y Tlanchinol, del estado de Hidalgo.
El presbítero, párroco de la comunidad de Santa Cruz, en Huejutla, presentaba lesiones presuntamente producidas por proyectil de arma de fuego de acuerdo con las primeras diligencias, además de una cartulina con un mensaje pegada en la espalda.
Tras el hallazgo, la Diócesis de Huejutla, Hidalgo la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Arquidiócesis Primada de México y el Diálogo Nacional por la Paz (DNP) emitieron comunicados en los que exigieron a las autoridades correspondientes llevar a cabo una investigación exhaustiva y expresaron su solidaridad con la comunidad afectada.
Los documentos evitaron especular sobre el móvil del crimen y pidieron respeto a la vida en un contexto de violencia que, señalaron, ha lastimado al país.
El cuerpo de De la Cruz Hernández fue encontrado boca abajo, con el rostro entre la hierba. Junto al cadáver, las autoridades localizaron una camioneta Toyota Tacoma color vino con placas de Baja California, de acuerdo con reportes periodísticos consultados sobre el caso.
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El sacerdote era originario de la comunidad de Mazahuacán, en el municipio de Lolotla. Desde septiembre de 2024 se desempeñaba como primer párroco diocesano de Santa Cruz, en Huejutla. Además de su labor pastoral, coordinaba la Comisión para la Pastoral Profética de la diócesis, en la región de la Huasteca en Hidalgo.
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Piden investigación en Hidalgo
El obispado difundió un comunicado firmado por el Monseñor José Hiraís Acosta Beltrán, obispo de Huejutla, Hidalgo y el padre Israel Arriaga Flores, secretario canciller. El documento, dirigido a todos los sacerdotes, la vida consagrada y el pueblo de Dios de la diócesis, expresó consternación por el hecho.
En el texto, el obispado señaló que no podía “especular sobre este acontecimiento” y que optaba por permitir que las autoridades correspondientes llevaran a cabo la investigación e informaran sobre la misma. Sin embargo, el documento incluyó un llamado urgente a la autoridad competente para que realizara una investigación exhaustiva que permitiera el esclarecimiento del hecho.
El comunicado señaló también que no debía permitirse que este suceso, ni los demás crímenes que han lastimado a la nación, quedaran impunes. El Monseñor Acosta Beltrán hizo, además, un llamado apremiante a los fieles y a las personas de buena voluntad para construir una cultura de paz y reconciliación que buscara la erradicación de la violencia en Hidalgo.
La Conferencia del Episcopado Mexicano emitió también un comunicado, firmado por Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca y presidente de la CEM, y por Héctor M. Pérez Villarreal, obispo auxiliar de México y secretario general del organismo.
El documento, titulado “Solidaridad con la Diócesis de Huejutla, Hidalgo.”, expresó indignación, tristeza y solidaridad hacia la Iglesia local ante el asesinato del sacerdote. La CEM se unió fraternalmente a Acosta Beltrán, a sus sacerdotes, a la vida consagrada y a todo el pueblo de Dios de esa diócesis.
Junto con el obispo de Huejutla, la Conferencia hizo un llamado para que las autoridades correspondientes realizaran una investigación exhaustiva que permitiera esclarecer los hechos y se hiciera justicia de manera expedita.
Por su parte, la Arquidiócesis Primada de México difundió un mensaje en el que se unió “en oración” por el padre Román, su familia, su comunidad y toda la Diócesis de Huejutla, Hidalgo ante lo que calificó como “esta dolorosa noticia”. A diferencia de los comunicados del obispado local y de la CEM, el texto no incluyó un llamado explícito a las autoridades para investigar el crimen. El mensaje pidió a Dios que le concediera “el descanso eterno” al sacerdote y llevara consuelo a quienes vivían la pérdida.
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