
Aumenta la violencia armada en Baluchistán iraní
Ataques y enfrentamientos se repiten en la provincia de Sistán y Baluchistán, en la frontera de Irán con Pakistán y Afganistán.
En las últimas semanas se han registrado nuevos ataques, atentados y enfrentamientos armados en la provincia iraní de Sistán y Baluchistán, ubicada en el sureste del país y fronteriza con Pakistán y Afganistán. Los hechos ocurrieron tanto en Zahedán, la capital provincial, como en localidades más pequeñas. La violencia en Baluchistán también ha crecido del lado pakistaní.
Entre las víctimas de los últimos choques figuran integrantes de la Guardia Revolucionaria y de la milicia Basij, personas armadas y un clérigo suní.
Una región marcada por la pobreza
En la zona vive la minoría étnica de los baluchis, cuyo territorio se extiende por Irán, Pakistán y Afganistán. En la provincia iraní, habitada en su mayoría por baluchis suníes, la población enfrenta graves carencias de educación, infraestructura y suministro de agua. Es una de las regiones más pobres del país.
El contrabando de opio hacia Irán y de combustible desde ese país es una de las pocas fuentes de ingreso para muchos habitantes. Esa actividad contribuye a la presencia permanente de fuerzas militares y de seguridad en la frontera.
Según estimaciones, los baluchis representan entre el 2 y el 6 por ciento de la población de Irán. Sin embargo, de acuerdo con Iran Human Rights, constituyeron el 9 por ciento de las ejecuciones registradas en 2025, el 11 por ciento en 2024 y el 20 por ciento en 2023.
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Grupos armados y posibles cambios en la dinámica
En Irán y Pakistán operan varios grupos armados baluchis, y algunos buscan la independencia de Baluchistán. Hasta ahora no hay indicios de una cooperación transfronteriza coordinada entre ellos.
En diciembre de 2025, varias organizaciones baluchis de la oposición iraní se agruparon en el Frente de Combatientes Populares (PFF). Los observadores interpretan esa unión como un intento de coordinar mejor sus actividades políticas y militares.
Mehdi Nakhl-Ahmadi, periodista iraní radicado en Italia que analiza desde hace años la situación de los baluchis, explicó a DW que esta coalición, formada antes de la guerra en Irán, podría tratar de aprovechar las brechas de seguridad que ha dejado el conflicto. En su opinión, el cambio en el panorama de seguridad podría ampliar el margen de acción de los grupos armados.
El analista también atribuye el descontento a causas estructurales. Sostiene que la política de seguridad de Irán hacia las regiones étnicas y religiosas ha profundizado en las últimas décadas la brecha de desarrollo económico con el resto del país. Además del aumento de los ataques, señala como indicios de un cambio la mayor coordinación y las modificaciones en la manera de ejecutar las operaciones recientes.
Cifras en la parte pakistaní
En la provincia pakistaní de Baluchistán la violencia también va al alza. De acuerdo con el Instituto Pakistaní de Estudios sobre Conflictos y Seguridad (PICSS), en septiembre de 2026 se contabilizaron 131 ataques armados, frente a 89 en agosto.
Por ahora se desconoce si los grupos armados del sureste de Irán reciben apoyo del extranjero. Tampoco puede demostrarse de forma inequívoca que el repunte de violencia en el Baluchistán iraní se deba a un mayor margen de maniobra derivado de la guerra. Aun así, el incremento de los ataques apunta a que la situación de seguridad en esta frágil región fronteriza se deteriora.
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Fuente: DW Español


