“La balsa del sexo”, un peculiar experimento desde Las Canarias a Cozumel

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Cinco hombres y seis mujeres cruzaron el Atlántico en una balsa desde Las Canarias a Cozumel, en un extraño experimento llamado “La balsa del sexo”.

Esto ocurrió en el año de 1973, aunque un año antes, el hispano mexicano Santiago Genovés, fue secuestrado.

El doctor en Antropología, graduado de la Universidad de Cambridge británica, profesor de la Universidad Autónoma de México y una de las eminencias mundiales en Antropología física, se inspiró a crear una situación parecida para estudiar el comportamiento humano.

“La balsa del sexo”, un peculiar experimento desde Las Canarias a Cozumel

Este antropólogo diseñó estrategia para provocar conflicto y herramientas para examinarlo, algo similar a las pruebas con animales de laboratorio, pero este experimento contemplaba a un grupo de personas en altamar.

Genovés mandó a hacer una barca de 12×7 metros con una pequeña vela. La cabina era de 4×3,7 metros de largo, “justo el espacio para el cuerpo de cada uno, acostado. No se puede estar de pie“, escribió la Revista de la Universidad de México (1974).

Asimismo, tanto ducha como inodoro estaban al aire libre, a plena vista de sus compañeros de tripulación.

Mientras la balsa fue nombrada Acali, que en náhuatl significa “la casa en el agua”.

El experimento consistió en 10 personas, cinco hombres, seis mujeres y él mismo, para hacer un viaje que duraría 101 días, sin motor, electricidad, barcos escoltas ni vuelta atrás.

Los candidatos fueron elegidos bajo un común denominador, casi todos tenían hijos, eran de diferentes nacionalidades, religiones y contextos sociales, “para crear tensiones en el grupo”.

Genovés eligió roles predominantes para las mujeres, como la capitana, una sueca soltera de 30 años; mientras las tareas para los hombres fueron insignificantes.

“Me pregunto si darles el poder a las mujeres llevará a tener menos violencia. O si habrá más“, escribió Genovés antes de partir desde Las palmas, en las islas Canarias, rumbo a Cozumel, el 13 de mayo de 1973.

De “la casa en el agua” a “la balsa del sexo”

Si este experimento hubiese tenido cámaras de televisión, bien se podría definir como un “reality show”, pero, años antes de que estos programas cobraran vida, los medios comenzaron a especular sobre lo que pasaría en la balsa.

Aunque la realidad a bordo no era como la especulaban los diarios, las relaciones sexuales estuvieron ampliamente presentes en el menú de experimentos preparado por Genovés.

“Estudios científicos con simios han demostrado que hay una conexión entre la violencia y la sexualidad, donde la mayoría de los conflictos entre machos son consecuencia de la disponibilidad de las hembras que están ovulando.

Para verificar si es igual entre los humanos, he seleccionado a participantes que son sexualmente atractivos.

Y como el sexo está ligado a la culpa y a la vergüenza, dispuse entre ellos a Bernardo, un cura católico de Angola, para ver qué pasa“, escribió el antropólogo.

Aunque muchos miembros de la tripulación entablaron relaciones sexuales, este aspecto no generó tensiones u hostilidades.

Otras facetas

Genovés había afirmado al grupo que lograba descubrir la forma de crear paz en la Tierra, y que era necesario entender la agresividad en los humanos.

Para sorpresa del científico, no hubo conductas violentas, ni celos sexuales o conflictos entre los participantes.

Luego de 52 días de convivencia, un Genovés frustrado se dio cuenta que el único que había mostrado algún tipo de agresión o violencia en la balsa había sido él mismo.

No solo eso. También había sido el único blanco de los sentimientos oscuros de los demás.

“Asesinato” y conclusiones

Más de 40 años después, algunos de los miembros de la tripulación de Acali confirmaron haber fantaseado hasta con asesinar a sus compañeros.

La capitana afirmó que Genovés terminó comportándose como un dictador, al punto en el que le quitó el mando a ella y él se declaró capitán, ejerciendo violencia psicológica sobre otros tripulantes.

En México, el documental “La Balsa“, del artista sueco Marcus Lindeen se estrenará en septiembre, reuniendo a los seis participantes del proyecto que aún están vivos, para compartir recuerdos fotos y experiencias de Acali.

Los participantes imaginaron desde en tirarlo “accidentalmente” por la borda hasta inyectarle medicamentos para provocarle un paro cardíaco “con la mano de todos en la jeringa”.

Pero nada de eso ocurrió, los problemas con Genovés se resolvieron de manera diplomática, y cuando el Acali llegó a Cozumel, los participantes (incluyendo al antropólogo) fueron aislados durante una semana, y sometidos a una serie de pruebas por psiquiatras, psicólogos y médicos.

Aunque Genovés fue criticado más tarde por el experimento, siguió adelante con su prestigiada carrera e incluso emprendió un viaje navegando solo, para “conocerse a sí mismo”.

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Mientras tanto, los participantes formaron un vínculo que aún se mantiene, pues muchos de ellos escaparon de sus problemas “en tierra firme”, y aprendieron de la violencia, superándola allanando cada uno sus diferencias.

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