Hombre joven en polo azul con las manos en el pecho, sonriendo mientras está sentado en un sofá.
Imagen ilustrativa · Foto: Towfiqu barbhuiya / Pexels

Muerte cardíaca súbita en jóvenes: riesgo silencioso

El paro cardíaco repentino figura entre las principales causas de muerte en menores de 35 años, aunque muchas familias desconocen el riesgo.

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Melania Ruiz·
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Narración con voz de IA

Una joven de 23 años arma un mueble con su padre, cena, se va a dormir y no vuelve a despertar. Su historia, ocurrida en Australia en 2023, ejemplifica una realidad que preocupa a cardiólogos de todo el mundo: el paro cardíaco súbito en personas jóvenes y aparentemente sanas sigue siendo una amenaza silenciosa y, en la mayoría de los casos, letal.

Un riesgo que supera al de accidentes y ciertos cánceres

Aunque estadísticamente poco frecuente, la muerte cardíaca súbita en menores de 35 años se ubica entre las principales causas de fallecimiento en ese grupo de edad, por encima de los accidentes automovilísticos y de varios tipos de cáncer. En Estados Unidos mueren alrededor de 2,000 personas menores de 25 años cada año por esta causa. En Australia, los estudios indican que al menos una persona menor de 35 años sufre un paro cardíaco de este tipo cada día, y la mayoría no sobrevive.

La tasa de mortalidad por paro cardíaco súbito ronda el 90%, según diversas investigaciones. A diferencia de lo que ocurre en los infartos convencionales —donde la persona suele conservar la consciencia y puede pedir ayuda—, el paro cardíaco súbito implica una pérdida inmediata del conocimiento que no deja margen de reacción.

Lo que hace más desconcertante este fenómeno es que, en aproximadamente el 40% de los casos fatales en jóvenes, la autopsia no revela ninguna anomalía visible en el corazón. El órgano luce completamente normal, y la causa queda clasificada como indeterminada.

Causas genéticas y el impacto en las familias

En niños y adolescentes, la causa más común son arritmias hereditarias que alteran los impulsos eléctricos del músculo cardíaco. En jóvenes adultos, predominan las anomalías estructurales heredadas, conocidas como cardiomiopatías, que pueden provocar un cortocircuito eléctrico o una falla en el bombeo de sangre.

Cuando se identifica una causa genética, el dolor de las familias se multiplica: la pregunta sobre si otros miembros del núcleo familiar también están en riesgo queda abierta y sin respuesta inmediata.

Especialistas en cardiología señalan que la investigación sobre este tema recibe financiamiento insuficiente y que la conciencia pública es baja, incluso entre profesionales de la salud. Existe una tendencia generalizada a asumir que las personas jóvenes no mueren de enfermedades cardíacas, lo que retrasa diagnósticos y reduce la urgencia de los programas de detección temprana.

A pesar de que en las últimas cinco décadas la mortalidad por enfermedades cardiovasculares en general se redujo un 80% gracias a campañas de salud pública y avances médicos, la tasa de muerte cardíaca súbita entre jóvenes prácticamente no ha cambiado en ese mismo periodo.

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