
Tráfico de placenta humana, el negocio global
Una investigación en Pakistán expone una red que contrabandeaba placentas de hospitales para fabricar inyecciones antienvejecimiento.
Una investigación criminal en Pakistán sacó a la luz una presunta red dedicada al tráfico de placenta humana, que habría adquirido este órgano en hospitales de varias ciudades del país para procesarlo y exportarlo como insumo de tratamientos antienvejecimiento. El caso revela la existencia de un mercado internacional en expansión alrededor de un tejido que, en condiciones normales, se descarta tras el parto.
La operación descubierta en Pakistán
La Agencia Federal de Investigación (FIA) de ese país señaló que la presunta organización compraba alrededor de 200 kilogramos de placentas cada mes en distintos centros médicos. Durante una redada en la capital, Islamabad, las autoridades encontraron cerca de 500 kilogramos del material en una instalación clandestina de procesamiento y detuvieron a cinco personas. Semanas después, el total de arrestados ascendió a nueve.
Según la FIA, los presuntos involucrados pagaban el equivalente a menos de tres dólares por cada placenta a empleados de hospitales, lo que implicaría complicidad interna. El órgano era secado y procesado antes de ser enviado al extranjero. En el aeropuerto de Islamabad también fue interceptado un cargamento de 100 kilogramos con destino a Vietnam.
De acuerdo con las autoridades pakistaníes, cada inyección elaborada con estos extractos podría alcanzar un precio superior a los 2,500 dólares en el mercado de lujo. Comprar o vender placenta humana es ilegal en Pakistán, y las normas médicas del país establecen que debe incinerarse en un plazo máximo de 24 horas tras el parto, por tratarse de un residuo biológico peligroso.
Un mercado global en crecimiento
El caso pakistaní es la cara ilícita de un mercado mucho más amplio. La placenta —órgano temporal que nutre al feto durante el embarazo y se expulsa tras el nacimiento— ha sido utilizada en la medicina tradicional de diversas culturas por siglos, debido a su contenido de proteínas, hierro y hormonas como el estrógeno y la progesterona.
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Datos de la firma estadounidense de investigación de mercado Polaris estiman que el comercio legal anual de extractos placentarios supera actualmente los 700 millones de dólares a nivel mundial, cifra que podría duplicarse antes de 2034, impulsada por la demanda de productos derivados de placenta de cerdo, oveja, caballo y humana.
Entre las aplicaciones documentadas se encuentran tratamientos para la pérdida de cabello, la anemia posparto, la depresión puerperal y diversas afecciones crónicas. También se investiga su uso en trastornos neurológicos y autoinmunes, aunque la evidencia científica varía según la condición.
La expansión de este mercado, combinada con la falta de regulación homogénea entre países, crea las condiciones propicias para que redes ilegales intenten aprovechar la demanda mediante el contrabando de tejido humano, como quedó en evidencia con el caso investigado en Pakistán.
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Fuente: BBC Mundo


